-68-

65 7 2


YONGGUK POV


Lo vi, alistándose animadamente, recorriendo el living del departamento, cargando distintas prendas y probándoselas frente al espejo que todos compartimos en uno de los pasillos. Le gritaba a Junhong para que le diera el visto bueno a aquello que se pondría. El menor, sonreía vigorosamente, animando a su compañero de habitación a probarse otra cosa. No me había dado cuenta del tiempo que había pasado sin verlos así, con ojos brillosos y dientes expuestos al mundo. Una sensación amarga recorrió mi cuerpo.

-¿Qué suceder ahora? ¿Dónde es la fiesta? ¿Tú les diste permiso, Bang Yongguk?

Himchan me atormentaba con preguntas, al ver el animado clima que rodeaba a los muchachos.

-Van a ir a almorzar. Y sí, yo les di permiso anoche.

-¿Almorzar? ¿Acaso no hay comida en casa? ¿Con qué necesidad tienen que salir a comer afuera? Sabes que no pueden salir, además, el concierto es en unos días, no podemos perder tiempo en este tipo de cosas...

Hice una seña con mis manos para que se detuviera. Caminé en dirección a la puerta, tomando en mis manos el portafolio que acostumbraba cargar.

-Junhong, Daehyun, que tengan un lindo día. Himchan, te espero a ti y al resto en el trabajo.

Salí del lugar con aquellas palabras.

Después de aquel día, Alena no estaría más. Ya no podía esperarla afuera de su trabajo, ni la tomaría de la mano apenas nuestras existencias se juntaran. Ya no sería el privilegiado hombre que sentía su aroma, que veía sus ojos iluminar habitaciones, que percibía el florecer de su mundo con sólo unas palabras. Nada sería igual, y esperaba que el peso que cargaba en el pecho en aquel momento, fuera desapareciendo con los días.

Pronto llegaría el otoño, y así como deberíamos acostumbrarnos a ver los árboles deshojarse, yo me acostumbraría a no saber más de ella, a pensar en aquel verano como el más corto y maravilloso de todos los años que he vivido.

La dejaría ir porque el amor funciona así, porque no podía obligar a una persona a cambiar sus sentimientos tan abruptamente y esperar que las vueltas del destino se pongan a nuestro favor. No somos nosotros los poderosos, el destino lo es.

Y aunque sintiera que fuera yo el más afectado por aquella fría despedida, sabía que detrás de los pasos de esa fascinante mujer, también se quedarían las lágrimas de aquel moreno muchacho, a quien lastimé demasiado ¿a cambió de qué?, si al final ninguno de los dos logró transformarse en nada más que bonitos recuerdos de días de sol y calor.

Estaba bien, así tenía que ser. Así debía amarla, intensa y fugazmente. Con sólo miradas y sensaciones desconocidas. Así debíamos mantenernos, idealizados, distantes, preciosos, pasajeros. Era así como la había amado y era así como de a poco y con el tiempo, iba a olvidarla, o al menos, minimizar el dolor de su adiós. Así era también como creía que ella me había amado, sin recelo, ni vergüenza, con total entrega y paciencia, con la intensidad de aquellos pequeños pasos dirigidos hacia mí, con la ligereza y delicadeza de su toque, con la ferocidad de sus ojos al desafiarme, al trata de convencerme que no lograría amarme aunque la obligara; con la duda que se escondía en su cuerpo cada vez que estábamos juntos, con la desesperación con la que me tomó en brazos luego de aquel único beso.

"Me rendí, ante todo...ante ti."

El camino delante de mí estaba completamente nublado por las lágrimas que rodaban copiosamente por mis mejillas. Un golpe en el pecho, me volvió a la realidad. Qué idiota.

Por Dios...no podía ser cierto, ¿podía? ¿Se trataba aquello de una declaración?

Ciego a aquellos detalles, concentrándome sólo en lo que yo sentía, me perdí de esos pedazos de sinceridad que se desprendían de sus acciones. Dejando que la duda fuera mi mejor compañera, pensando que todo era parte de mi imaginación, creyendo que yo la amaba pero que ella había olvidado. Incluso aquel día, cuando me dijo de su partida, me estaba diciendo que me amaba ¿cierto? Pero para mí, lo único a sentir era la devastación al imaginarme el futuro sin ella... ¿y el presente? Lo transformé en pasado inmediatamente al irme, dejándola parada sobre la vereda de aquel hotel.

Tuve que detener el auto a un costado del camino. Las emociones que fluían por mi cuerpo me impedían realizar movimiento alguno. Con el rostro completamente empapado, trataba de volver a recordar las palabras que habían salido de su boca aquella tarde. Tenía que comprobar que no me engañaba a mí mismo.

"Por eso me tienes aquí, sentada frente a ti, de la misma manera en que lo estuve desde aquella noche. Por eso te miré de esa manera cuando nos conocimos, y por eso también, mi corazón seguía latiendo con fuerza cada vez que te sentía cerca. Lo intenté por un tiempo ¿recuerdas? Pero después de pensarlo, me rendí. Ante todo, ante este destino que nos impone las cosas...y ante ti."

Alena...


I'm gonna make you love me  [BangYongguk]¡Lee esta historia GRATIS!