-42-

128 14 1


YONGGUK POV

Y así como si nada, su recuerdo se llenó de flores y el frío que se acercaba al balcón del apartamento, no era nada en comparación con la belleza de su mirada guardada en mi mente. Pensaba que cuando menos me lo esperara, el teléfono sonaría, anunciándome que Alena estaba esperándome en algún café, con esa mirada cansada y el aura de tristeza que siempre la rodeaba. Mi corazón parecía hincharse al imaginármela sentada, con la mirada puesta en la nada, viajando a aquellos lugares que yo moría por conocer y que ella guardaba en lo más profundo de su alma.

Esperaba que ese maldito hechizo que se apoderaba de mis movimientos, no se hiciera presente y yo pudiera, muy disimuladamente, pasar por detrás de su oreja una de esas hebras de cabello que celosamente enmarcaban su rostro. Me sentaría en frente suyo, siendo bendecido por el lento movimiento de sus pestañas y sonreiría al sentir dentro de mi cuerpo esa felicidad incomparable que había sido descripto sólo en poesías. Podría entregarle toda mi vida, siendo la primera persona en hablarle por las mañanas, y la última que se despidiera en la espera de un nuevo día. Me concentraría sólo en hacer que esos oscuros círculos alrededor de sus ojos, desaparecieran con el paso del tiempo, y me encargaría fervientemente en no dejar que se apoderen de esa bella cara nunca más, porque yo sería el guardián de sus sueños y el protector de sus noches.

Ella, quien había estado destinada a aparecer frente a mis ojos, desde el mismo momento de su nacimiento. Quien había sufrido todo este tiempo en la espera de mi llegada. Para quien no sería suficiente ni la cuarta parte de lo que le tenía preparado, porque nada alcanzaría para hacerle saber lo mucho que pensaba amarla. Ella lo sería todo.

Caminaríamos tomados de las manos, sintiendo la brisa recorrer nuestros cuerpos, reviviendo con cada paso, marchando hacia una nueva vida juntos. Pasaríamos las horas sólo admirando nuestras existencias, escuchando nuestras apacibles respiraciones. Los días oscuros no nos preocuparían más, porque mientras nos mantuviéramos unidos, todo sería luz, como ella, como toda su ocurrencia en este mundano lugar.

Por fin podría cumplir esa promesa que había hecho el momento en que la conocí. Sonreí. En realidad habían sido unas cuantas promesas, las que mantenía en un cuaderno que llevaba conmigo a todos lados. Dejaría de fumar, haría más ejercicio, dormiría las ocho horas necesarias, comería más de tres comidas por día, la llamaría por teléfono para recordarle cuanto la amaba, caminaría a su lado y la apoyaría en cualquier decisión que tomara, sería la persona en quien pudiera depositar todas sus dudas acerca del universo, el hombro en el que apoyaría su cabeza cada vez que los pensamientos se volvieran insoportables, la voz que calmara sus pesares, las manos que acariciarían esa piel acaramelada, los ojos que nunca dejarían de admirar su belleza. La lista parecía interminable. Podría haber llenado cuadernos enteros si hubiera tenido que esperar más, pero afortunadamente, otra cuenta regresiva iniciaba.

I'm gonna make you love me  [BangYongguk]¡Lee esta historia GRATIS!