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-Puede ver que aquí está el laboratorio comportamental. Se mantiene cerrado porque está haciendo demasiado calor estos días para realizar los experimentos.

Junhong se había tomado muy en serio lo de ser mi asistente y lo tenía todos los días en mi oficina, esperando para llevarme a recorrer las instalaciones del edificio. Me agradaba pasar el tiempo de esa manera y más con su compañía.

-¿Usted ha hecho experimentos antes?

-¿Usted?

Fruncí el ceño. Me molestaba ser tratada como alguien mayor, aunque en realidad, lo era.

-¿Le molesta que la trate de esa manera?

-Sólo soy dos años mayor que tú, no hay necesidad de tanta formalidad.

-Está bien, trataré de ser más informal, pero no espere...s que lo haga de inmediato.

Nos sonreímos mutuamente y continuamos camino entre los pasillos del edificio. Karen nos esperaba en la oficina después del almuerzo, en donde se encontraban los aplicantes que habían sido seleccionados luego de aquella reunión a la que Junhong nunca asistió. Mientras ella y otros voluntarios se encargaban de entrevistarlos, mi nuevo asistente y yo, organizábamos algunos de los próximos viajes que debía realizar para el proyecto.

Mantenía en mí esa costumbre de mirar de reojo a las personas que se sentaban a mi lado, y durante esa semana, era Junhong mi blanco principal. Sentía que en esos pocos días había memorizado la manera en que uno de los mechones de su pelo caía sobre su frente cada vez que una de sus cejas se movía, o cómo su nariz se arrugaba cuando se detenía a pensar, y la manera en que sus dedos se doblaban cuando terminaba su trabajo y esperaba a que yo terminara el mío. Aquel día, un nuevo descubrimiento me llamó la atención. Debajo de sus ojos unas marcas oscuras comenzaban a aparecer, no las había visto antes y por eso suponía que eran nuevas.

-¿Has estado durmiendo bien?

Los dedos de su mano se estiraron y sus ojos se desviaron de mi dirección. Enderezó su espalda y soltó un suspiro, luego volvió su rostro a mí y me sonrió, con la misma calidez de siempre.

-Ha sido difícil estos días, pero estoy intentando descansar lo máximo que puedo.

-No deberías pasar tanto tiempo despierto. Tienes que cuidar tu salud.

-Si me lo dice así, entonces es necesario que le diga "Usted". Suena como mi madre.

Exhalé y mi mano se dirigió a uno de sus hombros. Sucedió de tal automática manera que no me di cuenta que lo había hecho hasta que sentí la textura de su camisa en mis dedos. Entonces mis latidos comenzaron a acelerarse y ese calor que odiaba tanto sentir, quiso comenzar su carrera hacia mis mejillas, pero Junhong me sonrió una vez más y de manera mágica, aquellos destellos de nerviosismo desaparecieron. Mi corazón mantenía su ritmo y no existía tal calor. ¿Qué me sucedía?

-Es bueno tener una amiga como tú.

Me dijo, antes de tomar su mochila y levantarse del escritorio, para despedirse luego. "Amiga". Junhong era otra de esas personas que entran en tu vida sin que las busques y que quieres mantener a tu lado. Otra de esas personas...era la tercera vez que pasaba y el verano parecía recién comenzar.

-Ah! Antes de que me olvide, hay un muchacho nuevo viviendo conmigo ahora, me preguntaba si podríamos salir a comer juntos los tres. Creo que te encantará conocerlo, es muy gracioso.

Su invitación, como todas las demás, me tomó por sorpresa. La idea de conocer gente me aterrorizaba pero suponía que si aquel muchacho estaba a mi lado, todo estaría bien, como había sucedido antes al colocar mi mano en su hombro.

-Lo...Déjame pensarlo. No he tenido la oportunidad de almorzar con Karen estos días y mañana es su único día libre...hay muchas cosas sobre el proyecto que quiero hablar con ella...

Las excusas, aunque indeseadas, salían de mis labios disparadas.

-¡Por favor! Podemos salir todos juntos, no creo que mi amigo tenga problema. Mañana también es el único día que no tengo que asistir a clase ni ensayar. Tienes que aceptar.

Junhong gritaba desde la puerta de la oficina y el resto de los estudiantes que quedaban dentro de la habitación, se veían molestos con nuestra ruidosa conversación. Karen se levantó de su asiento.

-Si tienen cosas que discutir, por favor, háganlo afuera. Estas personas y yo, tratamos de terminar con nuestro trabajo.

-¿Karen, quisiera salir a almorzar conmigo y Alena? Un amigo mío también va, puede ser divertido si estamos los cuatro.

La energía de las palabras de Junhong terminó contagiándose y por un momento hasta yo estaba emocionada de por fin hacer algo más que ir a trabajar.

-Alena, ¿tienes algún compromiso mañana?

-¡No lo tiene! Ya hemos revisado su agenda.

Comencé a reír por la impetuosidad de ese joven que aunque parecía físicamente cansado, no lo estaba para nada anímicamente.

-Creo que podemos hacerlo, pero con una condición.

-¿Cuál?

-Si tu amigo es guapo, debes hacer que me invite a salir.

La imagen de seriedad que Karen quería transmitir a los futuros voluntarios, era en ese momento inexistente. Todos comenzaron a soltar carcajadas y esa fue una de las primeras veces que vi a mi traductora sonreír, después de aquella cena en el restaurante de comida picante.


I'm gonna make you love me  [BangYongguk]¡Lee esta historia GRATIS!