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DAEHYUN POV

Nada había cambiado, y todos seguían con sus aburridas vidas. Las personas del hotel, con las que pensé, no tendría que hablar más, fueron las primeras que me encontré al bajar del autobús en mi regreso. No tuve la cara para enfrentarlos, porque sabía que me preguntarían por lo que había sucedido en la enorme capital, y se burlarían al enterarse que todo se había ido a la basura por mis impulsos y poca paciencia.

Mi refugio terminó siendo el viejo cuarto que ocupó mi tío mientras estuvo en vida, lejos del contacto humano, cerca del mar. Todavía tenía conmigo parte del pago que me dieron, aquello que no usé en la bicicleta y que sabía, en algún momento iba a necesitar. Podría vivir un tiempo sin hacer nada más que existir.

Sentía que necesitaba aquel tiempo. Estaba completamente abrumado, fuera de mí, alienado de lo que sucedía a mí alrededor. Quizá no había logrado acostumbrarme a la dinámica de la ciudad, al trabajo constante, las pocas horas de descanso. Me despertaba con el simple propósito de sobrevivir, y estoy seguro que si no fuera por Junhong, ni siquiera eso hubiera logrado. El recuerdo de aquel enorme chiquillo trayendo comida mientras yo me encontraba tirado en el suelo, exhausto, tocó a mi puerta y comencé a extrañarlo.

Comencé a sacudir mi cabeza para alejar aquellos pensamientos. Si se suponía que iba a hacer esto hasta que encontrara algo mejor, me esperaba la locura. El vació de mi estómago fue mi salvador. Decidí salir a buscar comida para llenarlo, y apenas mis pies se encontraron con el exterior, el mar me enfrentó. Me invitaba a sentarme a su lado, devolviéndole aquel tiempo que pasé alejado de su magnificencia, pero todavía no podía hacerlo, porque me recordaba a Alena y a su figura totalmente entregada a resolver los misterios de aquel gigante natural. Ella también era un completo misterio, lo que quería, lo que odiaba, lo que esperaba de mí ¿y por qué de mí? Si se suponía que nada nos unía.

El tono de su voz y sus lágrimas en frente mío, eran traídos nuevamente a mí gracias al sonido del mar. Podía ver con claridad aquellos ojos devastados y la incredulidad ante mis palabras. Supo que mentía desde el primer momento, me conocía tan bien ¿cómo? No éramos nada, ¡nunca lo fuimos! Y aun así la sentía a mi lado, llena de nostalgia, junto a todos los recuerdos que ella me reclamaba. Pero quería olvidar, sacar esas memorias de donde sea que se hallaban y arrojarlas al agua para que nunca retornaran.

I'm gonna make you love me  [BangYongguk]¡Lee esta historia GRATIS!