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Me dolía saberme la razón por la que volviste a esta ciudad, alejado de las aguas cristalinas de tu mar, a ese que atesorabas y admirabas todas las mañanas a través de la pequeña ventana de tu habitación. Estaba mal, no me correspondía ni a mí ni a él, ser dueños de tus sueños. Tenía que hacerte entender que esto era algo solamente tuyo, por lo que tenías que seguir luchando incluso si yo desapareciera de tu lado. Y sin embargo, me resultaba tan difícil despegarme de tu mano, entendiéndola como la que me salvó de aquel horrible agujero en el que me había metido antes de pisar este suelo. Eras tú, mi preciado chiquillo moreno, quien se había transformado en la luz que iluminó aquellos oscuros recuerdos del pasado...pero tenía que hacerte entender...no era tan necesaria para ti como tú creías que era. No era necesaria para nadie, para Yongguk tampoco, aunque él así también lo creyera.

Qué estupidez. Habían estado bien todo este tiempo, pero apenas aparecí ante sus ojos, me transformaron en algo que nunca fui. Par de locos...Si yo no era más que una mujer normal, llena de problemas y miedos, que no buscaba nada más que la calma luego de la tempestad que había dejado en casa. No los merecía, a ninguno de los dos. Aun así, a uno de ellos lo había elegido, quizá incluso sin saber nada de él.

"Él tenía razón, yo sólo fui un intruso en esta historia."

Me dijiste aquella vez, pero en realidad esa era yo, porque antes de encontrarnos tu futuro estaba totalmente planeado y aquellos abismales ojos brillaban solamente con la idea de pararte en un escenario. No era yo quien los transformaba en galaxias.

Si entendía que ese era mi lugar después de todo, pensé no estar equivocada al querer irme.

Quise encontrar la manera de que supieras que no podíamos seguir caminando juntos, que nuestras almas jamás volverían a colisionar con esa fuerza que terminaba con cualquier momento de tristeza, que esos suaves labios ya no podían ser reclamados como míos nunca más, porque quería que fueran libres, como tú, como tus sueños. Como siempre debiste serlo. Pero por más que haya tenido en mi mente la idea de dejarte un buen recuerdo como el último que tendrías a mi lado, nada funcionó y terminaste dejándome sentada en aquel banco, sin pensamientos en la cabeza y el pecho vacío.

Esperé a que hubiera pasado un buen tiempo, calculando lo que te demorarías en llegar a casa, y decidí llamarte. El nerviosismo era infernal, todo mi cuerpo temblaba ante la idea de tener que hacerlo de manera tan fría, pero...ya no teníamos más tiempo. La valija descansaba cerrada a un lado de mi cama y el último mensaje que había recibido antes de meterme a la cama era de Karen, anunciándome que el taxi iría por mí la siguiente madrugada.

Esperé, tratando con mucho esfuerzo de acomodar las palabras en mi mente, pero de nada sirvió porque luego de unos cuantos golpes del sonido en mis oídos, la contestadora se anunció.

Me pasé la noche en vela, esperando que en medio de todas las llamadas que había hecho, tu voz me recibiría...no sucedió así. Para cuando mis ojos se cansaron de pestañear y decidieron cerrarse, la alarma sonó y seguida a esta, la llamada de Karen asegurándose que no me había quedado dormida. Se daría cuenta que no lo había logrado al verme en el aeropuerto.

Me pesaba la existencia, y apenas pude ponerme en pie para alistarme. Afuera ni siquiera era de día y un viento fuerte sacudía los árboles. Así iba a terminar aquel verano, gris y tormentoso, ni rastros del maravilloso sol que me había acompañado todas esas semanas...Sol...Daehyun.

Tomé el teléfono una vez más y marqué, sintiendo mi respiración agitarse. Del otro lado, por fin, tu ronca voz me recibió. El alivió me llenó, pero aun así no tuve el valor. Mi boca se mantuvo abierta pero no emitía sonido alguno, mientras repetías la misma pregunta, queriendo saber si era realmente yo quien te llamaba. Las lágrimas que se habían embotado en mis ojos, encontraron escapatoria, dejándome sin aliento.

Luego de haber sido delatada de esa manera, tu voz se detuvo y cuando volvía a escucharla, ya no tenía el mismo tono. Ya no estabas preocupado, sino lleno de tristeza como yo. ¿Acaso ya lo sabías?

-No tenemos que hacer esto.

Me dijiste, intentando ocultar tu perturbación.

Pero en realidad, sí teníamos.

-Alena, por favor...

Mi cabeza estaba tan revuelta que no encontraba la manera de comenzar.

-Dime que no es cierto, que hay alguna manera de que te quedes. Por favor...

Tu voz, casi entrecortada al final de aquella frase, me hizo saber que no tenía sentido alargar tu sufrimiento.

-Daehyun...

-Aquí estoy.

-¿Puedes prometerme algo?

-Lo que sea.

-Aunque cueste demasiado, y a veces sientas que no puedes seguir, vas a encontrar la manera de sobreponerte y continuar. Vas a hacer todo lo que esté a tu alcance para pararte sobre el escenario y transformarte en esa persona que siempre quisiste ser...Vas a darle a la gente esas sonrisas que supiste darme a mí...Vas a...

El nudo en mi garganta me impedía continuar.

-¿Por qué? ¿Por qué de esta manera?

-¿Me lo prometes?

Parecíamos no estar en la misma conversación, cada uno sumergido en el propio sufrimiento.

-Alena...

-¡Tienes que prometérmelo Daehyun!

-Si lo hago ¿vas a quedarte?

Los sollozos no dejaban de crecer y por más que cubría mi boca, estaba segura que podías escucharlos.

-No voy a hacerlo. Si voy a estar en un escenario sin tenerte a mi lado, entonces no quiero hacerlo. Puedo vivir con eso.

-No lo hagas...déjame ir...

-Tampoco quiero hacerlo ¿por qué tienes que irte?

-Así es como tiene que ser.

-¿Y es así como ha tenido que ser todo este tiempo? Tú y yo, él y tú... ¿Qué hay de todo eso?

Ya le había causado tanto dolor, pero sin embargo lo recordaba todo y quería explicaciones. ¿Por qué justo en ese momento? Intentaba con todo mi ser hacer que las cosas fueran más fáciles.

-Yo...

-¿Alguna vez me amaste de verdad? O al final ¿terminaste enamorándote de él, como te lo prometió?

Lo sentía tanto, mi Daehyun.

-Yo lo amo.

No tenía idea de que el silencio pudiera ser tan doloroso, convirtiéndose en pedazos de cristal que atravesaban mi cuerpo, destrozándome.

-Pero también te amo a ti...y es por eso que tengo que dejarlos a los dos.

Daehyun, no creas que esto es fácil. Jamás lo será. Estoy segura que el recuerdo de tu sonrisa será mi tormento por el resto de vida que me quede. Y por más que otras sonrisas logren deslumbrarme, no habrá una como la tuya, capaz de enterrar el pasado. Con cada brisa de primavera que roce mi piel, mis memorias lograrán transportarme hacia esa playa en la que tantas tardes desperdiciamos nuestras horas. Nada será igual.

-Alena ¡no mientas!

-Todo es verdad...mi amor por ti también. No lo dudes nunca.

Con aquellos inútiles dedos temblorosos, terminé la llamada y arrojé el teléfono fuera de mi vista. Antes de que pudiera reponerme del punzante dolor en el pecho, la bocina del taxi comenzó a escucharse fuera del edificio.


N/A: Si yo fuera Alena, jamás le haría algo así a Dae :c (?) El final está cada vez más cerca *chan chan chan*

I'm gonna make you love me  [BangYongguk]¡Lee esta historia GRATIS!