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-Estoy bien. Sólo un poco confundido ¿Quién eres?

Aquellas palabras salieron de su boca después de levantar los ojos en mi dirección. Antes, habían estado escondidos detrás de la cascada de cabello negro, en medio de esos hombros encogidos con tristeza. Algo no estaba del todo bien ¿Daehyun no me recordaba? Los doctores habían dictaminado luego de los exámenes que todo se encontraba bien, que el muchacho no tendría que estar allí más de unas cuantas horas más. ¿Cómo era posible que perdiera la memoria?

Esperaba sí, que me odiara por haberlo dejado en la isla sin ninguna explicación, pero no que actuara como si no me conociera. Sabía que fingía, sus ojos me lo decían. De alguna manera reflejaban todos aquellos minutos que pasamos juntos en la playa, y cómo aquella sonrisa suya hacía que la mía apareciera automáticamente. Pero lo que decía, era lo opuesto.

Ante la falta de respuesta y todavía recibiendo mis ojos confundidos, me pidió que lo dejara sólo. El sabor amargo de esas palabras, se amontonaron en mis ojos, pero evité llorar, porque de esa manera le dejaría ver lo mucho que me afectaba que hiciera eso. Decidí seguirle la corriente y tratar con calma sus pronunciaciones. Me levanté de la cama, en la que había terminado luego de haberlo abrazado impulsivamente. Detrás de mí, Karen miraba la escena, confundida.

-Entiendo, necesitas tiempo para recuperarte del shock. No te preocupes, no te voy a molestar más.

Tomé mis cosas y junto a Karen salimos hacia el pasillo. La angustia encerrada en mi pecho, se escapó cuando nos encontramos afuera de la habitación. Si la razón por la cual Daehyun fingía no recordarme, era porque aún seguía enojado conmigo, aquel no era justificativo. Podría haberme gritado o incluso, podría haberme corrido de la habitación en cuanto me vio allí, pero que actuara como si nunca hubiéramos pasado aquella noche sentados al costado del camino, hablando sobre nuestras vidas...Simplemente no podía aceptarlo. El olvido implica desaparición, memorias que no volverán jamás a donde estaban. Yo, mi existencia, desapareció con su olvido. Me dolía.

-Quizá es sólo momentáneo. Algunas personas, luego de situaciones como estas, olvidan varias partes de su vida, pero no para siempre. Luego de un tiempo, recuperan todos sus recuerdos.

Aquella mujer me acariciaba la espalda y me tomaba de los brazos, esperando que así, calmara mi llanto. No podía evitarlo. Estuve sola tanto tiempo, no deseando contactar a nadie, esperando que alguien como Daehyun apareciera, y cuando al fin lo hizo, todo terminaba de esta manera.

-Tenemos que irnos, no tiene sentido permanecer aquí. Después de todo, la enfermera dijo que habían venido por él.

-¿Quién? No tiene familia aquí, ya te lo dije.

-No lo sé Alena, quizá sean compañeros de trabajo ¿No dijiste que estaba aquí por eso? No puede ser que no haya una sola persona que no se preocupe por él.

No quería dejarlo, temía no volver a verlo. Aunque fingiera no saber nada de mí, me mantendría a su lado, no podía mentir por siempre.

-¿Podemos ir a comer algo? Luego decidiré qué hacer. Si quieres, puedes irte, yo me quedaré. Puedo tomar un taxi de vuelta al hotel.

Me dio la espalda, ignorando todas las palabras dichas momentos antes. Ya tenía en claro cuál era su respuesta, pero de todas maneras iba a insistir para que me dejara quedarme unas horas más, al menos hasta que Daehyun pudiera irse a casa. Casa... ¿En dónde estaría viviendo? Nuestro reencuentro había sido tan intenso, que en ningún momento pude saber acerca de su paradero. Quería, realmente, saber qué hacía ahora, cómo lo trataban, si era verdad que sus sueños estaban tan cerca como él lo describía en la isla.

De camino al buffet del hospital, un hombre vestido en ropas deportivas que cubría su cabello con una gorra, llamó mi atención. Estaba sentado frente a la puerta de la habitación de Daehyun. Creía, más bien, estaba segura que aquella forma de sentarse y respirar lento que movía sus hombros en un compás extraño, lo había visto antes. No pude determinar exactamente a quién me recordaban, porque fui sacada de aquel nudo de pensamientos cuando Karen me señaló una de las mesas vacías. Al girar mi cabeza, en busca del extraño otra vez, éste había desaparecido.

Apenas terminamos de almorzar, Karen tomó nuestras cosas y emprendió su camino hasta la salida. Sin ánimos de iniciar una discusión entre nosotras una vez más, le pedí que me dejara pasar a ver a Daehyun antes de irnos, a lo que ella, luego de un largo suspiró, accedió. En el camino, el recuerdo de aquel hombre que esperaba cerca de su habitación, volvió a provocar ese sentimiento de familiaridad. El modo en que Yongguk movía sus piernas debajo de la mesa, aquella última vez que nos vimos en el restaurante junto a su jefe, y las lágrimas que observé luego en sus mejillas, se anudaron a ese sentimiento. Comprendí, que el otro hombre, me recordaba a él. "Extrañar", es el término que usaría para describir lo que sentía en que aquel momento. Todo él, su delgada figura en aquellas ropas holgadas, su cabello negro tirado hacia atrás, sus manos, sus ojos, su manera de respirar, aquella voz celestial. Lo extrañaba, tanto que lo veía en desconocidos.

"Él también es un desconocido, Alena." Me dijo la voz de mi conciencia, arruinando mis ensoñaciones.

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I'm gonna make you love me  [BangYongguk]¡Lee esta historia GRATIS!