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¿Qué hacía Daehyun en el piso del restaurante de aquel hotel? Parecía lastimado, pero nadie alrededor suyo se acercaba para ayudarlo. Mis pasos se fueron en dirección suya inmediatamente pero no llegaron a destino porque Karen no me lo permitió.

- ¿Qué?

-Esto es algo en lo que no deberías meterte

-Conozco a esa persona y parece que necesita ayuda ¡Déjame ayudarlo!

¿Qué había hecho? ¿Por qué no querían que lo ayudara? Comencé a desesperarme, pero no podía moverme. Grité. Los comensales se giraron hacia mí y mi traductora enrojeció. Tenían que dejar que me acercara a él y si debía hacer un escándalo, lo haría.

Llena de adrenalina, le ordené a Karen que me soltara y corrí al lado de Daehyun.

- ¿Estás bien? ¿Quién te lastimó?

-Estoy bien. Estas personas no me van a tratar como escoria nunca más.

- ¿De qué estás hablando?

-Vuelve a tu mesa. Alguien va a venir a limpiar este desastre.

- ¿No me vas a decir que pasó? Tu boca está sangrando... ¡Daehyun!

Se paró como pudo y caminó entre las mesas hasta la cocina del hotel. Al parecer trabajaba allí pero aún no entendía por qué lo había encontrado en el suelo y con la boca ensangrentada. Algo me oprimía el pecho.

A los pocos minutos alguien se acercó a la mesa que de verdad era un desastre y en la que las personas sentadas alrededor no soltaban una palabra.

"Lamentamos lo sucedido, el muchacho no quiso ofenderlos de esa manera, simplemente es muy joven y no entiende cómo tratar a gente de su nivel. Prometemos que no va a suceder de nuevo y esa persona no volverá a trabajar en este honorable restaurante."

Las palabras traducidas llegaban como minutos descontados para que una bomba explotara. Los músculos de mi cara estaban completamente tensos y quería con todas mis ganas golpear a alguien.

-Déjame saberlo todo. Te prometo que no voy a reaccionar mal, pero necesito saber qué pasó.

Mirando hacia otro lado, Karen comenzó diciendo:

-Él trabaja aquí, o al menos, solía hacerlo. Supongo que ofendió a alguien y por eso recibió un golpe en la boca. Es algo muy común que alguien con dinero trate a los empleados de esa manera, es por eso que no quise que te involucraras. Tu imagen como una prestigiosa investigadora podría resultar afectada

- ¿De qué imagen me hablas? ¿Me estás diciendo que uno de los hombres de esta mesa golpeó a un amigo mío sólo porque piensa que tiene el derecho a hacerlo, y tú me pides que me quede sin hacer nada? Estás loca

-Así es como funcionan las cosas aquí.

-Pues, muchas cosas deberían cambiar en esta ciudad.

Me levanté, no sin antes lanzar una mirada letal a todos aquellos adinerados y me dirigí hacia mi habitación. Sabía que no podía hacer nada en ese momento para ayudar a Daehyun pero al menos no les daría el placer de aceptar su comportamiento como si fuera correcto.

No paré de pensar en él en ningún momento. Sus ojos llenos de lágrimas y rencor me miraban una y otra vez, me arrepentía de no haberlo ayudado, de haber dejado que se fuera así sin más con toda esa gente regodeándose de sus acciones solamente por el poder que les da el dinero. Tenía que saber cómo estaba y si de verdad iba a ser despedido.

Me sacaba aquel horroroso vestido y lavaba mi cara para irme a dormir, pero el deseo de saber del jovencito que me devolvió el pasaporte, era más fuerte. Salí de la habitación y bajé hasta la cocina. Saliendo por la parte trasera del hotel, éste tenía una puerta de servicio a la que me acerqué despacio para no generar sospechas. Todo parecía ir normal dentro de la cocina, pero no ubicaba a Daehyun aún. Me acerqué más y la puerta se abrió del todo dejándome al descubierto. Sin tacones ni maquillaje era una adolescente en sus 18 años. Mi ropa deportiva tampoco ayudaba. Quise disculparme, pero no sabía cómo. Mi cuerpo se inclinó para una reverencia y antes de levantarme sentí a alguien tomarme del brazo y llevarme hacia afuera.

-Te dije que estaba bien ¿Por qué viniste?

Era él, era su voz, era su cara sin sangre, pero todavía llena de tristeza.

-Vuelve a tu habitación. Las cosas se van a poner feas si me ven hablando contigo.

No decía nada. Tomé su cara entre una de mis manos y le acaricié el cabello. Sabía que estaba enojado, pero quizá necesitaba el dinero y por eso no había nada que pudiera hacer para defenderse de aquellos abusadores hipócritas. Una lágrima descendió por su mejilla y el pecho se me oprimió aún más. Pobre chiquillo.

-Déjame solo.

-No.

Le dije y lo tomé en mis brazos. Era mayor que yo, pero con aquel rostro aniñado y esos ojos aguados, no contuve las ganas de acurrucarlo en mis brazos y protegerlo. Allí lloró tendidamente mientras yo acariciaba su espalda de vez en cuando tratando de hacerle sentir mejor.

-Odio este lugar. Odio a todos. Pero ellos no saben...pronto van a escuchar mi nombre en todos lados y cada vez que venga a esta ciudad van a querer que me siente con ellos, pero ¿sabes qué? Nunca les daré ese gusto.

Me dijo. con todo ese odio acumulado en la mirada. Sentía que sus palabras eran verdad, aunque no entendía muy bien a qué se refería.

I'm gonna make you love me  [BangYongguk]¡Lee esta historia GRATIS!