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YONGGUK POV

Golpeaban la puerta con tanta fuerza que el estruendo que generaba, desarmaba toda la armonía que hasta hace momentos, reinaba en la pequeña oficina. Estaba demasiado ocupado, y por eso trataba de no prestarle atención a quien fuera que se encontrara allá afuera.

Después de unos minutos, el silencio regresó y pude concentrarme en el trabajo nuevamente, pero ahora era mi teléfono el que interrumpía con su odiosa melodía. Lo tomé casi sin ganas, y contesté la llamada pensando que sería el Sr. Hang.

-Debes abrir la puerta, hay algo de lo que quiero hablar contigo.

-Estoy ocupado, podremos hablar cuando lleguemos a casa.

-Esto no puede esperar.

Los golpes contra la puerta regresaron. El sonido rebotaba en mi frente, provocándome dolor de cabeza. No había cruzado palabra alguna con Junhong desde que su amiguito había decidido renunciar, y no entendía por qué ahora quería hablar conmigo tan insistentemente. De todas maneras, trataría de resistir aquel bullicio lo más que pudiera. Subí el volumen en los parlantes de mi computadora y seguí trabajando.

-¡El orgullo te está consumiendo!

Su voz se había elevado tanto que incluso ahora podía escucharlo aún con el ruido que había dentro de la habitación. ¿Orgullo? Me hablaba a mí de orgullo cuando era él, quien se había enojado conmigo por un comentario que se escapó de mi boca en un momento de enojo, que no estaba para nada relacionado con él. No fue el mismo después de aquel día y parecía que había dedicado su vida a servirle a su compañero de habitación. Se la pasaba pendiente de las reacciones del otro muchacho, incluso perdiendo su tiempo de prácticas y las clases en la Universidad. No escuchaba ninguna de mis palabras y me lanzaba miradas provocadoras cada vez que le ordenaba que hiciera algo. ¿Qué podía hacer yo entonces? Había decidido sumarme a su juego infantil y tampoco volver a dirigirle palabra alguna, me comunicaría sólo con quien supiera escucharme, y ya ni siquiera me importaría si no llegaba a la sala de ensayos o si los reportes de la Universidad me avisaban que Junhong se había perdido no sólo clases, sino que también los exámenes. Podía hacer lo que quisiera con su vida. No era yo quien estaba siendo consumido por el orgullo en primer lugar.

-¿No piensas abrir? ¡En serio necesito hablar contigo!

Escuchaba también otras voces al otro lado de la puerta, que le pedían a Junhong que se fuera, pero fiel a su terquedad, el muchacho no desistía y además de mantenerse golpeando la puerta, llamaba a mi teléfono al mismo tiempo. La situación se había tornado insoportable. Esclareciendo mis ojos, y calmando mi respiración, me levanté de la silla y me paré frente al pedazo de madera que nos separaba. Sabía que debía apaciguarme antes de abrirle, porque al final de cuentas, no estábamos en la misma posición, aunque a ambos nos gustara jugar esta clase de juegos estúpidos. Dejé pasar unos cuantos segundos y después le vi la cara.

-Déjame entrar.

Avanzó hacia el interior de la oficina, pero fue detenido por mi antebrazo que se posicionó en el marco de la puerta.

-No tienes que entrar. Podemos hablar aquí.

Sus ojos enardecidos iniciaban una extraña sensación en mi interior, por lo que tuve que bajar mi brazo y dejar que entrara en la habitación. Lo vi luego sentarse en el pequeño sillón que había allí, esperando mi ingreso.

-¿De qué quieres hablar?

No me había dado cuenta que en sus manos llevaba algo envuelto en un papel gris. Me lo entregó sin levantar su rostro.

I'm gonna make you love me  [BangYongguk]¡Lee esta historia GRATIS!