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YONGGUK POV

La más torpe de las mujeres que vi en mi vida, y eso que había visto muchas mujeres torpes. Tenía una debilidad por ellas.

Desde que se lanzó corriendo y agitando sus brazos hasta que se sentó nuevamente, intentando tomar inútilmente los palillos para seguir comiendo, tuve mis ojos sobre ella. Extranjera. Hermosa. Las ojeras cubrían su cara, parecían tres meses de insomnio, el cabello atado en un rodete y la camiseta arrugada. Perfecta.

Se sentó al lado mío cuando pidió con señas el agua que la devolvió a la vida luego de estar a punto de perder la cabeza por la comida picante. Antes de volver a su mesa me miró por unos segundos. Yo la miraba también, por el rabillo del ojo, pero ella no lo notaba porque usaba gafas de sol. Pensé que sentía curiosidad por mi vestimenta, puesto que estábamos en una de las más bellas noches de verano y yo llevaba un saco y bufanda. Mientras tenía sus ojos sobre mi espalda, sentía mi corazón latir ferozmente. Quería que se detuviera, pero también quería que jamás se levantara de aquella silla y me acompañara el resto de la cena.

Seguí observándola. Sus ojos enormes parecían volver dentro de sus órbitas de a poco luego de haber tomado agua y ahora relucían cada vez que ella sonreía. Su piel morena parecía el amplio desierto, uno que habría cruzado sin ninguna duda. Su boca pronunciaba palabras que por la distancia no podía escuchar. No sabía quién era ni que hacía allí ¿Por qué no estaba en mi vida?

Sabía que tenía que hacer algo para acercarme y escuchar su voz, verla a los ojos y sentir su aroma. Con mi camuflaje aún puesto, me cambié a una mesa más cercana a la suya. Pasaron unos minutos hasta que pude hallar la perfecta excusa para meterme en su camino. La veía luchando con sus manos pequeñas por tomar los palillos. La muchacha que la acompañaba no dejaba de reírse. El momento llegó cuando vi su intención de meter la mano en el plato para tomar los fideos. Con una sincronía de la que yo mismo me sorprendí, me acerqué a la mesa y estirando el brazo le entregué un tenedor que había tomado de la cocina y que sostuve por un buen tiempo en mis manos. Avanzó lentamente con la mirada hasta que encontró mi rostro, ahora casi descubierto, frente al suyo. La alegría me invadió, pero no quise demostrarlo. Mantuve mis facciones inmutables. Quería que viera la mitad inferior de mi cara también, pero algo no me dejaba descubrirme totalmente. Había demasiada gente en aquel lugar.

La muchacha que estaba con ella, me invitó a sentarme. Cuando me disponía a hacerlo, la miré nuevamente. De cerca era aún más hermosa, sus ojos brillaban aún más y su boca (medio abierta) me invitaba a acariciarla, pero no podía...había demasiada gente en aquel lugar. Parecía haber estado en un ensueño desde que me acerqué, temía haberla asustado. Estando al frente de su figura, me sentía tranquilo por momentos y turbado por otros, especialmente cuando nuestras miradas se entrecruzaban. Mantenía la cabeza baja, pero de vez en cuando sus enormes ojos se posaban en mí, haciendo que un calor recorra mi interior. Traté de disimularlo poniéndome la bufanda aún más arriba, tapando mi nariz también.

Escuchaba algunas de las palabras que la otra joven me dirigía, pero mi mente y quizá mi alma también, estaba en un mundo paralelo, flotando al lado de aquella chica con tinte cansado y deprimido. Me había preguntado por mi trabajo (o eso creo) y solamente llegué a decir que era un hombre de negocios. Quise saber su nombre, pero no me animaba a preguntárselo directamente así que usé a la otra muchacha que resultaba ser su traductora. Me dijo que su nombre era Alena. Obviamente me pareció perfecto para ella, la sonoridad de aquellas cinco letras apostadas juntas me persiguió desde aquel día y lo hubiera tatuado en mi piel si me lo hubiera permitido.

I'm gonna make you love me  [BangYongguk]¡Lee esta historia GRATIS!