-17-

160 20 0


Aquellos finos y largos dedos se alzaron para estrechar mi mano, las facciones de piedra se mantuvieron. La figura delgada de aquel hombre estaba otra vez frente a mí y cada vez que pasaba, mis creencias se afirmaban, realmente estábamos conectados. Esa fuerza que creía nos unía y nos mantenía cerca el uno del otro, existía de verdad.

Había sido hechizada por la manera en que sus ojos mantenían esos secretos ocultos, por lo incógnito de su ser, por su sonrisa...aquella que había presenciado una sola vez y la que esperaba poder ver de nuevo. Pero hasta ese momento jamás había sentido el toque de su piel. Al pensar esto, por supuesto que mis latidos se aceleraron y el calor comenzó a recorrer mi rostro. Suplicaba no haber sido tan obvia, pero cómo no serlo si aquel hombre era mi obsesión y ahora estaba delante de mí, esperando que le diera la mano. Tragué saliva y solté un respiro antes de estirar mi brazo. Nada malo sucedería, el tocarlo no haría que el sueño desvanezca. Aquel hombre era real, tenía que meter eso en mi cabeza.

Curiosamente, aquella mano resultó ser cálida pero las articulaciones de sus dedos se mantenían rígidas como las facciones de su cara. Era un contraste que me provocó más curiosidad de la que ya me había llevado a vivir en esas fantasías con él como protagonista principal. Confirmé que aquel hombre me volvía loca.

A pesar de todo aquello que mi cuerpo sentía mientras su mano tocaba la mía, él permanecía igual. Nada en su cara o en el resto de su cuerpo me daba indicios de lo que pasaba por su mente en ese momento. Mantenía sus ojos escondidos detrás de esos cristales negros y el silencio sellaba sus labios. Silenciosamente un haz de tristeza se asomó a mí y aunque quise despistarlo pensando que debía disfrutar de aquel momento porque estaba conmigo ahora, no podía.

La ansiedad aumentó y toda clase de pensamientos catastróficos comenzaron a recorrer mi mente. De repente y sin razón aparente más que la característica frialdad de la presencia de Yongguk, me sentía una tonta por pensar que ese revoltijo de emociones que ese desconocido provocaba en mí, también él las sentía. Sin más que simples encuentros casuales, tenía toda una historia armada, transformándolo en una persona importante en mi vida, alguien a quien quería entregarle mis horas y por supuesto amarlo con lo que quedaba de mí.

Amar a aquel hombre era una montaña rusa. ¿Cómo podía ser por un momento lo pensaba como todo lo que estaba bien en el mundo, y en un instante era la razón por la cual el pecho se me oprimía? No entendía ni me entendía a mí. Jamás había sentido así.


I'm gonna make you love me  [BangYongguk]¡Lee esta historia GRATIS!