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DAEHYUN POV

No me dolía dejar atrás esa isla. Saber que lo poco que allí me quedaba ya no estaba, era aliviador. Sin la persona que me llevó, no tenía más motivos para regresar. Todo lo que estaba en esas tierras eran malos recuerdos, recuerdos de un tiempo al que no pensaba volver. Ese día iniciaba otro camino, con el que había soñado por mucho tiempo y al que había llegado gracias a mi propio esfuerzo. Mis queridos padres ¿iban a estar orgullosos al saber que su hijo puede hacer cosas por sí mismo? Esperaba que sí.

Se me había anunciado que compartiría un apartamento con otros muchachos que se suponían iban a ser mis compañeros de equipo también. Me ponía nervioso el hecho de tener que encajar en determinado estilo de vida, ellos ya habían pasado bastante tiempo juntos y no sabía cómo recibirían a un recién llegado. No sólo era la primera vez que viviría de esa manera, sino que también era la primera vez que me encontraría por tanto tiempo en esa enorme ciudad. Me sudaban las manos cuando pensaba en el momento de presentarme frente a esos desconocidos.

Pero si algo me caracterizaba era la valentía. No me acobardaría tan fácilmente ante una situación nueva. Todo aquello era un paso necesario para cumplir luego mi sueño y brillar en esos escenarios que solía vero por televisión ¡la gente de la isla moriría de la envidia! Me despedía de ese lugar con el atardecer de fondo y esos pensamientos inundando mi cabeza.

Apenas puse un pie en el concreto de la ciudad, pude sentir lo diferente que sería mi vida de ahora en adelante. Todas las personas que me acompañaban estaban atentas hasta del más mínimo movimiento que hacía. Si necesitaba algo para beber, si sentía frío, si quería comer algo en el camino. Mis dientes no paraban de mostrarse al sonreír cada vez que alguna de esas personas se acercaba a mí para preguntarme si estaba bien.

Cuando llegamos al apartamento no había nadie dentro. Me dijeron que estaban ensayando desde muy temprano en la mañana y que usualmente volvían muy tarde por la noche. Mi cuerpo se sintió cansado al pensar en tener que pasar todo el día fuera de casa, pero sacudí mi cabeza al realizar que todo eso que me estaba pasando era mejor que vivir en la isla, sirviendo a gente adinerada. Es verdad, tenía un horario bastante ajustado, pero estaba bien, después de todo, las cosas no deberían ser tan fáciles al principio. La casa no era tan grande como esperaba que fuera cuando me enteré que otros cinco chicos vivían ahí. Los rastros de su vida cotidiana estaban por todos lados. No parecían ser tan organizados y era un alivio, no quería tener que disculparme por mi propio desorden. Si los demás lo hacían, entonces yo también.

Comencé a desempacar mi ropa en la habitación que me habían dado. No conocía a mi compañero de habitación, pero parecía ser alguien que disfrutaba de los videojuegos. Una gran consola, debajo de un enorme televisor y miles de cajas era una de las primeras cosas que se podían observar al entrar. Iba a conocer a mis compañeros en unas horas, cuando ellos tomaran su descanso en el almuerzo, podría dejar mi ansiedad de lado por un tiempo.

Decidí tomar una siesta hasta que alguien viniera por mí, pero apenas apoyé la espalda sobre la cama, escuché un gran estruendo. Corrí al living del apartamento y me encontré allí con un hombre, cubierto de pies a cabeza en ropas negras, dejando una valija sobre uno de los sillones de la habitación. El hombre, al verme llegar con velocidad, se atemorizó pero no intentó hacer ningún movimiento. Lo vi simplemente mirarme, en la misma posición en que lo sorprendí, instigando también la habitación. Después de un momento, se sacó los lentes oscuros que me impedían verle el rostro y se acercó a mi lado.

-Tú debes ser el chico nuevo.

Así era como me iban a llamar de ahora en adelante.

-Sí...soy yo.

-Olvidé por completo que llegabas hoy. Lo siento, debo haberte asustado.

Mientras teníamos esa conversación, el hombre sacaba papeles de la valija que antes cargaba y los posicionaba en un escritorio cerca de los ventanales del apartamento. Parecía darle muy poca importancia a mi presencia.

-Uhm...de hecho, yo me disculpo por haber aparecido tan repentinamente...

Intentaba que se tratara de una conversación amable con alguien que parecía ser uno de mis compañeros de equipo, pero no me era fácil con el misterio que rodeaba a esa persona y con su total ignorancia de mis palabras. Se volteó al escuchar el sonido de mi voz pero sólo levantó una mano, haciéndome entender que nuestro intercambio de palabras había llegado a su fin.

Giré mi cuerpo y volvía a la que ahora era mi habitación. Pensé en hacer como si el hombre del living no estuviera allí realmente, y dormir un poco antes de comenzar con las prácticas. Cerré los ojos pero mantenía ese sentimiento de intranquilidad en mí. Quizá era por lo incómodo de la situación con aquella persona, quizá los nervios al tener que presentarme con el resto de mis compañeros, había vuelto.

I'm gonna make you love me  [BangYongguk]¡Lee esta historia GRATIS!