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El taxi se detuvo frente al lugar donde Karen y Junhong habían acordado que nos encontraríamos. El verano no existía aquel día, la lluvia caía copiosamente sobre la vereda del restaurante. La muchacha que me acompañaba y yo, descendimos del auto y comenzamos a caminar en dirección a la entrada del local. Antes de poner un pie dentro, el estruendoso sonido de un choque automovilístico nos dejó a ambas paradas debajo del agua. Nuestras cabezas giraron hacia el lugar en el que parecía, había sucedido todo.

Un automóvil había embestido a una bicicleta, cuyo conductor quedó inmóvil sobre el pavimento. A pesar de la intensidad con la que aquella lluvia caía, la gente comenzó a amontonarse alrededor de la escena, generando un clima caótico en aquel mediodía de la ciudad.

Estando parada sólo a unos pasos de la muchedumbre, a través de las gotas de agua observé esa cabellera negra que caía sobre aquella morena piel. Los latidos de mi corazón desaparecieron y la sangre que solía recorrer mis venas había detenido su andar. Me faltaba el aire, las piernas no me reaccionaban. No estaba del todo segura si se trataba de él, pero esperaba con todo mi ser que no lo fuera ¿Cómo podría soportarlo? Sentí el brazo de Karen tomar el mío para que nos metiéramos dentro, donde Junhong y su amigo seguro ya nos estaban esperando, pero yo no reaccionaba. Mi alma parecía haberse escapado para llegar al lado de aquel cuerpo sin movimiento, con ansías de mitigar la duda. Otra vez, Karen insistía en entrar, pero yo me oponía.

Solté el bolso que llevaba colgando de un hombro y comencé a correr. Pensé que quizá mi alma no se había escapado, sino que se escondía temerosa de la verdad que se encontraba a unos pasos, pero al recordar aquella última vez que lo vi, ella también tuvo la necesidad de hacer algo. Y fue esa fuerza la que me dejó mover mis pies incesantemente a través de los charcos de la acera. Me abrí paso entre las personas que intentaban socorrer al muchacho, cuando llegué a su lado, mis rodillas se vencieron y quedaron estampilladas contra ese pavimento que sostenía el cuerpo de Daehyun.

Las ambulancias anunciaron su llegada y mientras los paramédicos intentaban levantarlo, yo no me despegaba de su mano. La había tomado apenas confirmé que era él, con aquellos destellos de cabello que le caían sobre la frente, cubriendo sus cejas, con esas pestañas negras que protegían a esos ojos que ahora se mantenían cerrados. No entendía lo que me decían pero suponía que querían que lo soltara. No iba a hacerlo ¿Cómo dejarlo ir una vez más?

Karen llegó a toda velocidad a donde nosotros nos encontrábamos y comenzó a hablar con los enfermeros que no podían hacer que mi mano resignara el enlace. La lluvia no nos dejaba escuchar ni una palabra y por eso, debíamos gritar.

-¡¿Qué se supone que están haciendo?! ¡Ahora sí perdiste la cabeza!

-¿No lo ves? Es Daehyun, el muchacho de la isla que trabajaba en el hotel. Tú me viste con él, sabes quién es. No puedo dejarlo solo. Me dijo que no tenía familia aquí, necesita que lo acompañemos.

Mientras le suplicaba que intercediera ante los paramédicos y enfermeros por mí para que accedieran a dejarme ir con el muchacho, levantaba el brazo para que nuestras manos unidas se mostraran. Quería que Karen viera que se trataba de alguien importante, y que aquello era importante para mí. La vi luego, acercarse al personal de las ambulancias y explicarles la situación, con una postura mucho más calmada de la que traía hace unos minutos. Así fue como ambas terminamos en la parte trasera del vehículo, camino al hospital. 

I'm gonna make you love me  [BangYongguk]¡Lee esta historia GRATIS!