-47-

118 11 0


Volver a caminar esas calles híper pobladas se había transformado en una carga. Le había pedido a Karen que no pasara por mí al hotel, y que me dejara tomar el autobús por lo menos tres veces durante la semana. Me daba tiempo para pensar y necesitaba hacerlo. El recuerdo de la fragancia que se desprendía de la cercanía de Daehyun era mi triste compañero todas las noches y por las mañanas me despertaba sólo extrañándolo todavía más.

Tenía que volver a las oficinas de la Universidad cuanto antes, puesto que mis vacaciones en la isla no estaban del todo avaladas por nuestros supervisores, sino que había sido una idea de Karen para apoyar los planes de aquel misterioso Sr. Hang. Estaba segura que los papeles estarían amontonados sobre la mesa de cristal, mucho más de lo que lo hacían desde que Junhong dejó de ir. Mejor para mí, concentrarme en el trabajo iba a ser la forma de evitar recordar el vacío que me había dejado alejarme de aquel muchacho.

Se notaba demasiado que los exámenes habían terminado. Antes de irme fui testigo del sufrimiento que también a mí me había tocado vivir tiempo atrás. Medias de distintos colores, cabello a medio atar o simplemente desordenado, café por donde fuera, libros, notas, caras de tristeza y alivio, todo al mismo tiempo. De repente sentía un poco de nostalgia pero estaba profundamente agradecida de que esos días estuvieran en el pasado. Ahora, los estudiantes caminaban como si todo el peso que cargaban en sus espaldas hubiera desaparecido, las ojeras permanecían allí, pero al menos estaban acompañadas de sonrisas. Pronto comenzarían sus vacaciones y podrían descansar. Esperaba que Junhong también lo hiciera. Aún me perseguía esa última imagen suya, su figura más delgada de lo normal, los ojos que apenas podía mantener abiertos y la ausencia de la sonrisa cálida. Había intentado comunicarme varias veces con él, pero no tuve éxito. Era el contestador quien siempre recibía mis llamadas.

-Toma aquellas carpetas y ponlas en este estante.

La voz de Karen dándoles órdenes a los otros voluntarios, se escuchaba desde el pasillo. Al entrar, lo primero que hice fue confirmar si esa montaña de papeles estaba ahí, para transformarse en mi salvadora, pero no encontré nada. Allí donde se suponía que todo el trabajo estaría esperando ser revisado, sólo había un florero y unas cuantas flores blancas que olían horrible. Karen no podría haberlo ordenado todo en media hora, y si así fuera, no lo hubiera hecho por decisión propia. ¿Se lo había pedido a otra persona?

-¿Qué le pasó a los papeles de la mesa?

Casi gritaba, sin haber entrado del todo en la oficina.

-Me tomé las molestias de venir unas horas antes y ordenarlos. Sabía que llegarían hoy de su viaje y supuse que estarían cansadas para tener que encargarse de esto.

Pegado al estante en el que Karen había ordenado que pusieran las carpetas, Junhong se encontraba haciendo una reverencia. Parecía haber recuperado algo de peso, pero su rostro no me era posible de visualizar debido a la posición que mantenía.

Después de sus palabras, nada más que silencio reinó la habitación. Quería regañarlo, no sólo porque había desaparecido por más de dos semanas, sino porque estaba segura que había sacrificado sus horas de sueño por limpiar esa estúpida oficina. Pero me quedé callada porque si abría la boca, podría arruinarlo todo.

-No te preocupes, no necesitas decir nada. Yo ya me encargué de castigarlo por sus acciones.

Karen, desde el otro lado de la oficina, junto a la máquina de café, sonreía a medias. Se acercó luego a mi lado y me entregó una taza con el líquido caliente.

-Parece que sólo tenía que arreglar unos asuntos con su trabajo. Supongo que con las vacaciones avecinándose, va a tener más tiempo libre.

No estaba tan segura de aquello, pero me tranquilizaba saber que Karen también se preocupaba por ese enorme muchacho. Mientras nosotras tratábamos de organizar nuevamente la agenda, Junhong se mantenía acomodando las carpetas de colores en el estante. Lo miraba de vez en cuando, guardando la urgencia de correr para abrazarlo mientras le pedía explicaciones por su desaparición.

I'm gonna make you love me  [BangYongguk]¡Lee esta historia GRATIS!