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-¿Cómo terminaste aquí?

-Un anciano loco me pidió que le diera una mano a su esposa. Solía trabajar con él, pero no teníamos esa conexión especial que se necesita para pasar una semana en un barco al lado de una persona.

-¿Estuviste trabajando de pescador? Bueno, la gente se va a interesar mucho en este tipo de historias cuando seas famoso.

Otra vez esa tristeza se hizo notar.

-Lo siento, supongo que no quieres hablar de eso ahora.

Asintió y siguió comiendo. El tiempo al lado suyo era casi imperceptible. Si alguien me hubiera dicho que el sol estaba a punto de hacer su aparición, le hubiera creído. Teníamos tantas cosas que preguntarnos pero ambos preferimos quedarnos en silencio el resto del tiempo. No teníamos la intención de generar más heridas y resentimiento, sólo regocijarse con la compañía del otro. Cuando por fin terminó de saborear el contenido de los platos sobre la mesa, se propuso levantarlos y llevarlos hacia la cocina. Me ofrecí para ayudarlo, pero no me lo permitió. Fue así como me quedé sola en esa pequeña habitación, observando cada mínimo detalle en las paredes y escuchando el rugido del mar que se metía por una de las ventanas.

Tiempo atrás, pasar tiempo conmigo misma me gustaba. Hoy, no quería hacerlo. Prefería concentrar mi mente en otra cosa, quizá hasta inventar historias, pero no enfrentarme a los pensamientos malignos que de vez en cuando volvían al acecho. Mi terapeuta había mencionado que no había nada que temer, que luego de un tiempo aprendería a convivir con esas formaciones en mi cabeza. Me había dicho también lo importante que era para mí, equilibrar el tiempo que pasara sola, con el que pasara al lado de otras personas. Tener miedo a estar sola también era uno de los extremos que tenía que evitar.

-¿Quieres ir a alguna parte?

La puerta se abrió y Daehyun volvió a aparecer ante mis ojos.

-¿Qué tienes en mente?

-No lo sé, no hay mucho para hacer por aquí, pero si quieres podemos dar un paseo por la playa.

Mientras conversaba conmigo, se acercaba al bolso de la esquina de la habitación, buscando en su interior lo que parecía ser, después, una camiseta.

-El paseo está bien.

Hizo un sonido de aprobación y comenzó luego, a desabrochar los botones de su camisa. Dentro de la habitación no había demasiada luz y su figura parecía ser más una sombra, pero aun así podía distinguir la piel de su abdomen apareciendo a través de la tela que se iba abriendo ¿Cuánto tiempo había pasado? Estar frente a alguien así y sentirme como una adolescente que está a punto de cometer una locura. Parecía ser mucho, mi cuerpo me delataba. Se agitaba como si volviera de correr una maratón, y no podía distinguir si el calor solamente lo sentía yo o era consecuencia de estar en una habitación tan pequeña, en un lugar tropical, en pleno verano. Intenté desviar mis ojos, pero la curiosidad era más fuerte que yo. Tiempo atrás no hubiera sentido la necesidad de develar lo que detrás de las telas de su ropa se escondía, pero la huella en mi memoria provocada por la impresión de su piel en mis dedos, había cambiado la manera en la que percibía al muchacho delante de mí.

Sus ojos destellaban cada vez que levantaba su cabeza en mi dirección. Sabía lo que provocaba y lo disfrutaba. ¿Entonces sólo yo estaba nerviosa? Ni siquiera terminó de desabrochar aquellos botones y en un instante lo tenía cerca de la cama, dando pasos que parecían no avanzar en absoluto, manteniendo mi corazón en vela, desconcertado y anticipando cada pequeño movimiento suyo.

I'm gonna make you love me  [BangYongguk]¡Lee esta historia GRATIS!