Cuando Álvaro subió la persiana de la ventana, se veía un sol espectacular y luminoso. Y eso consiguió que abriese los ojos de una vez:

-¡Buenos días princesa!-exclamó Álvaro.

Me acurruqué en mi cama. ¡No quería levantarme! Estaba tan agusto en la cama...:

-No me quiero levantar-rechisté.

-¡Venga sinvergüenza!-me dijo y me lanzó un cojín en todo el morro.

Me levanté de golpe y le hice caso a Álvaro:

-¿Ya te has duchado?-le pregunté.

-Sí. Y también estoy vestido. ¿O no me ves vestido con ropa de calle?.

-¡Ay Álvaro! Estoy dormida...

-Ya veo ya veo...

Fui al baño y me lavé la cara. De esa forma, conseguí despertarme más.

Salí del cuarto de baño y coloqué mi maleta encima de la cama, para mirar lo que me iba a poner hoy. Opté por una camisa kaki, unos vaqueros pitillos rotos y unas botas militares marrones.

Me fui directa al baño. No sé si Álvaro me estaba esperando para ir a desayunar o es que ya se fue al bar del hotel.

Mientras me estaba duchando, empecé a pensar en lo agusto que estoy con Álvaro. Y también en mi ruptura con David; todavía me duele lo que me ha hecho pero aún así, este viaje ha valido la pena porque me está ayudando a despejarme un poco de la realidad.

También ha valido la pena porque estoy empezando a notar que me mi amistad con Álvaro está aumentando; parecemos hermanos. Sin embargo, me da rabia que esté con la subnormal de Carla y que le esté ocultando la verdad para no hacerle daño.

Además, si le cuento la verdad, aquí, en Praga, lo destrozaría más todavía, porque que venga a un viaje a pasárselo bien y que se entere de que su novia le ha drogado en una fiesta es una de las peores cosas que puede suceder. Pero...¿y si me arriesgo?.

Salí de la ducha, cogí una toalla y me la envolví. Me lavé la cara con un gel limpiador para los granos y luego me apliqué el corrector para las ojeras, y por último, los polvos compacto. Me puse el sujetador y mis tangas de cupcakes :)

¡Mierda! Me dejé la ropa en la habitación ¿y ahora qué hago? Es que sería un poco incómoda la situación si saliese del baño con la toalla envuelta y con la ropa interior puesta ya. No me quedó otra y tuve que salir:

-Perdón, me dejé la ropa.

Y...¡zas! se me cayó la toalla accidentalmente y me quedé en ropa interior delante de él. ¡Qué vergüenza!:

-Lo-lo siento Álvaro. Fue un accidente, yo...

Álvaro pasó su mano a mi cintura y la otra a mi cuello. Me acarició esas dos zonas muy suave y de una forma bastante cariñosa. Acercó su rostro al mío y estuvimos a poco centímetros para besarnos. Estaba demasiada trabada porque...¿no se supone que le gusta Carla?.

Se dejó llevar por sí mismo y me besó. ¿No se da cuenta de que le está poniendo los cuernos a Carla? Aunque bueno, en el fondo ella se lo merecía un poco....

No voy a negar que me dejé llevar por ese beso y que me gustó pero tenía que pararle...:

-Álvaro, ¿por qué haces esto?.

Se sentó delante de mí en el sofá hasta que accedió a sus palabras:

-Tenía que hacerlo.

-¿Hacerlo? Pero si estás con Carla...

-Ya, pero tengo que confesarte muchas cosas...

-No creo que este sea el momento. Necesito vestirme para ir a desayunar y luego visitar la ciudad.

-Discúlpame Sandra. Fue sólo...un impulso ¿vale?. ¿Podemos hacer como si esto no hubiese ocurrido?. No quiero que hayan situaciones incómodas entre nosotros durante el tiempo que vayamos a estar juntos.

-Yo tampoco-respondí-Me voy a vestir ¿vale?, y luego vamos a bajar a desayunar. Otra cosa...lo que acaba de pasar ahora se queda en Praga.

-Vale. Perfecto.

Cogí la ropa y entré en el baño a vestirme. Nunca me iba a imaginar que en este viaje, Álvaro me quisiera besar, cosa que lo hizo. 

¿Un impulso? No sé si creerme esa causa, porque si de verdad le gustara Carla, no lo habría hecho. Aquí hay gato encerrado...¿no creéis?.

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