Ya es viernes y ya tuve la cita.

 Ha sido…impresionante. Y bastante.

Estaba esperando en un banco a que Álvaro comprase la pizza que queríamos. Unos minutos más tarde regresó y me dio el dinero que le di:

 -Pero si este es el dinero que te di-dije.

 -Es que no hacía falta. Ya que te propuse quedar invito yo ¿no?.

 -Bueno, también es verdad. Muchas gracias Álvaro-le agradecí.

-De nada- me dijo y me sonrió.

Ahora que me fijo...tiene una sonrisa muy bonita y esos ojos verdes me encantan verlos, y más cuando anochece porque se ven más brillantes.

Álvaro me ha ayudado desde que empezamos la película. Me ha tratado mejor y me he dado cuenta de que Lucía tenía razón: ha cambiado, por lo que ya lo tengo asumido: ha ganado la apuesta:

-¿Te gusta, Sandra?

-Joder, por supuesto- dije mientras comía:- Pediste mi pizza favorita: la de barbacoa.

-Pues acerté a la primera encontes- me dijo y me guiñó el ojo.

Después de la comida de la pizza, fuimos a dar una vuelta y hablamos un poco de todo hasta que decidimos ir a unos suelos de madera que hay en la playa y nos sentamos:

-Sandra...¿alguna vez has tenido novio?.

-No sé si responderte-le dije:- He tenido malas experiencias con chicos. Como dicen todos: soy una rara. Pero sí, sí tuve. Salí con uno de un curso mayor el año pasado. ¿Y tú?. Tú sí ¿verdad?.

-No-negó.

Me sorprendió esa respuesta de una persona como él, que es un donjuán

Lo sigo sin pillar. ¿Un chico que tiene a todas las chicas en el bote...nunca ha tenido novia?. Y encima Álvaro es guapo, muy guapo, cosa que tampoco entiendo: 

-No he encontrado una persona que de verdad me ha rozado el corazón. ¿Sabes?, todas las chicas que están detrás de mí son iguales. Son fáciles, unas cualquiera, visten igual, aunque eso es lo de menos pero igualmente son todas iguales. Busco a alguien diferente, no sé si me entiendes.-me explicó

-Sí sí, te entiendo- le dije.

Y era verdad. Le entendía.

Todos los chicos que he conocido antes me gustaban sí, pero al fin y al cabo me mandaban a la mierda.

El último chico que me gustaba fue el año pasado en abril. Me mandó a la mierda porque sus amigos empezaron a decirle cosas de mí que no eran ciertas y él se las acabó creyendo. Y lo que más me molestó es que después de dejarme de lado se fue con Carla, como todos los chicos.

Y claro, todo el mundo sabía que entre él (se llama David, por cierto) y yo había algo y claro, Carla le siguió la corriente sabiendo que me molestaba que estuviese así con él.

Luego, David estuvo en plan: ‘’¿Con cuál de las dos me quedo?’ porque cuando yo pasaba de él, iba a por Carla y viceversa. Al final acabé soltando que a él le gustaba Carla y me echó la bronca. Hasta me mandó que le dijese a la gente que les había contado eso que era mentira. Mis amigas me dijeron que si se puso así es porque le gustaba de verdad y le molestó. Y me sentí orgullosa, porque algunas veces me gusta ser vengativa en ese tipo de situaciones y también me gusta que vean que no soy una tontita. 

Pero luego él largó por ahí que estuvimos de rollo. Le eché la bronca, porque yo no soy de rollos. En el amor, soy muy seria y a mí me van sólo las relaciones serias. Le solté cosas que le rompieron el corazón y ahí es cuando ambos nos dijimos que nos gustábamos y que las chispas desaparecieron por nuestra actitud.

En ese momento me sentía mal, por lo de ‘’me gustabas, pero me dejaste de gustar por tu actitud’’. Soy una persona muy insegura de mí misma y algunas veces intento ser lo que ellos quieren, aunque no lo parezca. Por eso intento aparentar que me da igual todo, que paso de todo. Y por eso me llaman ‘’rara’’. Es algo un poco incomprendible.

Álvaro me sonrió y me intentó besar pero no me dejé llevar:

-Álvaro…no nos conocemos lo suficiente.

-Qué manía tienes con que no nos conocemos lo suficiente- me dijo en un tono un poco molesto.

-Es que es la verdad, Álvaro. No pegamos ni con cola- dije y a la vez me levanté.

-Joder ¿pero qué tiene que ver eso Sandra?.

-Mira Álvaro, soy una de esas personas que tienen miedo a enamorarse ¿vale?-le dije levantando la voz. Me sentía un poco presionada:- Y si me metes presión para hacer algo que…que… ¡joder yo que sé!.

Álvaro se sintió un poco mal por presionarme un poco. Me abrazó fuerte.

Mi cabeza estaba en su pecho, mientras el me rodeaba con un brazo y con el otro me acariciaba la cabeza.

Me miró y me preguntó:

-¿Has sufrido antes de que pasase esta movida?

-Prefiero no hablar del tema- respondí mientras intentaba no mirarle.

-Ey- dijo Álvaro y movió mi cara para que le viese:- Mira, da igual que no nos conozcamos lo suficiente para hacer cosas de este tipo. Sólo déjate llevar por lo que sientes.

Álvaro me besó apasionadamente. Tenía mis manos en su cuello, estaba colgándome y aunque no fuese una chica romántica, eso me encantaba en una pareja.

Bueno…pareja…que yo sepa…Álvaro y yo no estamos saliendo…:

-Oye Álvaro.

-Dime.

-¿Estamos…saliendo?

-¿Por qué no probarlo?- me preguntó.

Le sonreí. Era la primera vez que le sonreía. Las otras veces no lo hacía porque mi orgullo me lo impedía, pero esta vez todos mis pensamientos malos se fueron. En mi cabeza, sólo estaba él. Sólo él.

Nos besamos otra vez.

A dos vidas¡Lee esta historia GRATIS!