Ese mismo día, estaba en mi casa arreglándome para salir.

Me puse una falda de vuelo negra, una blusa de rayas azules y unos tacones negros. Mientras me estaba maquillando, mi madre entró en mi cuarto y se sentó en mi cama:

-Hija, ¿te puedo hacer una pregunta?.

-Sí,claro. Dime.

-¿Qué pasó con Álvaro? Es que hacíais tan buena pareja. Me caía muy bien ese chico…-me preguntó.

Como a mi madre le puedo contar cualquier cosa, pues se lo conté todo: que me puso los cuernos, y el vídeo en el que salía con Carla:

-¡¿En serio?!-exclamó mi madre:-Pero si ese chico es una maravilla...

-Ya ves-resoplé, aunque al recordar esa anécdota, ya no lloraba, ni estaba mal porque ahora estoy con David y le quiero a él, no a Álvaro.

-Pero ¿os habláis?

-No-respondí, y en ese momento, había acabado de pintarme los ojos. Ahora me tocaba el rímel:-Nos evitamos mucho cuando nos vemos en los pasillos, y en educación física, que coincido con él, ni nos miramos.

-Pero lo que más me extrañó fue que no se acordase de lo que pasó en esa verbena-comentó mi madre.

-Y a mí también…pero Álvaro es pasado. Ahora estoy con otro…con David.

-¿David?.

-Sí-afirmé:-¿No te he hablado alguna vez de él?

-Que yo recuerde de él, pero ya que estamos háblame de él-me dijo.

-Se llama David. Tiene 15 años, no está en letras cómo Álvaro, está en ciencias pero en las tecnológicas no en las puras como yo, ya que él quiere estudiar ingeniería. Es más alto que yo pero más bajito que Álvaro. Es guapo, buena persona, cariñoso, comprensible-comenté:-Es buen chico, y estoy segura de que él no es capaz de hacerme daño, como me hizo Álvaro-dije con seguridad.

-Bueno, no te hagas muchas ilusiones por si acaso-me aconsejó:-¿Lo conoceré hoy?.

-No lo sé. Hoy me recoge y luego vamos al Da Canio, pero si lo quieres conocer…

-Yo era para verlo y saber cómo era nada más, pero sí, a ver si tienes razón y es mejor chico que Álvaro. ¿Estudia?

-Sí, aunque le está costando mates, pero como soy tan buena novia le ayudaré-dije y sonreí adrede.

-Ya claro-dijo mi madre y se rió.

En ese momento, oímos tocar el timbre. Ya había llegado David:

-Mamá, ¿estoy bien?-pregunté.

Mi madre me observó de abajo a arriba:

-Preciosa-me respondió.

Cogí el bolso y una cazadora negra por si hace frío fuera:

-Mamá, cuando salga, ponte detrás de la puerta porque le voy a preguntar a David si no le importa que le conozcas. Si dice que sí, sal y si no, pues no salgas. No le vamos a obligar al pobre chico-dije.

-Vale.

Salí de mi casa y vi a David, que me miró de abajo a arriba:

-¡Qué guapa!...-me dijo. Aún no paraba de mirarme.

-Gracias-le dije y le besé:-Y tú también. Estás muy guapo.

Me besó en el cuello, y me acordé de lo de mi madre…:

-Oye…¿te importa que salga mi madre y así te conoce? Es que mi madre se acaba de enterar hoy de que estoy saliendo contigo…-le propuse.

-Sí claro, que salga.

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