Días más tarde, salí del aula de mates y fui directamente al laboratorio de Física y Química cuando...

Vi salir del laboratorio a un chico más alto que yo, pero más bajito que Álvaro. Tenía los ojos color miel y el pelo negro y corto. Y su cuerpo estaba muy bien formado, debe ser que irá de vez en cuando al gimnasio. Era guapo, muy guapo. No lo iba a negar:

-David, no te olvides de que mañana tienes la exposición.-le recordó la profesora.

Cuando oí el nombre de David, me quedé helada. ¿Ese chico era David? ¡Ni lo reconocía! Está muy muy cambiado. Me ha dejado bastante impresionada con su ''cambio de look'':

-Sí, profesora. Muchas gracias-le dijo.

Sin querer, se chocó conmigo y se me cayó el cartapacio, donde tenía todos mis apuntes de cuarto. Se me salieron algunas hojas por culpa de la caída:

-Lo siento Sandra-me dijo:-No era mi intención.

Nos pusimos de cuclillas y recogimos el cartapacio y los apuntes que se me salieron:

-No te preocupes-le tranquilicé:-Ya pondré de nuevo los apuntes en el cartapacio. Muchas gracias.

-De nada-me dijo.

Me sorprendió tanto su actitud. Nunca había sido un chico tan educado.

En ese momento, me sentí nostálgica porque empecé a recordar todos los momentos que tuve con él, antes de que todo eso se nos fuese de las manos.

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