-¿Recuerdas cuando quedamos en la pizzería Da Luca? Fue nuestra primera cita.

-Sí. También recuerdo que en ese momento, no era capaz de expresar lo que sentía-le expliqué a Álvaro.

-Fue uno de los mejores días de mi vida. Me di cuenta de que encontré a alguien diferente.

-Y yo también me di cuenta de lo mismo.

Seguimos caminando por la avenida, hasta que llegamos al sitio de la playa donde nos dimos nuestro primer beso:

-Tengo una idea.

-¿Cuál?.

Álvaro sacó de su bolsillo una foto pequeña en la que salíamos él y yo. Era una foto que nos la sacamos ése mismo día. Tenía el trozo de pizza en la mano, al igual que él. Era una foto muy graciosa:

-Me gustaría enterrar esta foto aquí.

-¿Por qué?.

-Porque me gustaría que algún día, cuando esto se acabe, alguno de los dos venga aquí, encuentre esta foto enterrada. Es una señal de que esto que nos está pasando es algo especial.

-¿Te imaginas que esa foto estando enterrada lo esté durante muchos años?.

-Entonces eso significa que nuestra relación es un amor eterno.

Le sonreí. Nunca había conocido a un chico con un lado romántico tan espectacular. Álvaro cogió la foto y la enterró, como había dicho antes.

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