Le mandé un mensaje a David. Y no era un mensaje bonito que digamos:

-¿Se puede saber quién te has creído para decir por ahí que estuviste de rollo conmigo? ¡Eres un cerdo, chaval!

-¿Vas a seguir dándome la lata? ¿Y ahora qué te has inventado?.

-Esto-le respondí y enseguida, le envié el audio que me enseñó Carla.

Varios segundos después, me escribió:

-¿Quién te ha mandado ese audio?.

-Eso es lo de menos.

-No, ahora me dices Sandra.

-¡Que no David! Mira, antes de estar contigo prefiero ser lesbiana. Es que tío, eres de lo que no hay. Me mandas a la mierda sólo porque tus amigos me criticaron y les hiciste caso. ¿No crees que si de verdad te hubiese importado, no le hubieses hecho caso? ¿Has pensado también que tus sentimientos dependen de ti y no de ellos? Has demostrado que no tienes personalidad y que no eres nada independiente, cosa que no me gusta nada. Te lo digo ahora, porque estoy cansada de aguantarte y de que digas por ahí que me tienes en el bote o cosas así. En serio David, cambia, porque la próxima vez serás tú el que recibirás calabazas de otra chica.

Y justo en ese momento, lo bloqueé en el Whatsapp. Ya está bien. Llevaba mucho tiempo aguantándolo y necesitaba poner ya los límites. Me sentía más aliviada, porque me quité un peso de encima.

Minutos más tarde, Emily me llamó al teléfono de casa:

-¿Bloqueaste a David?.-me preguntó.

-¿Cómo sabes eso?-le pregunté bastante sorprendida.

-Me acaba de hablar ahora. Quiere que le perdones.

-¡Ja! ¿En serio? Ya es demasiado tarde.

-Tía Sandra. Las personas cometen errores ¿no crees?.

-Sí, pero no a ese límite.

-Sandra-me habló:-Por lo menos desbloquéale. Déjale que te hable y que te diga lo que quiera, y si te empieza a molestar, lo vuelves a bloquear de nuevo y le das calabazas.

El último mensaje de Emily me hizo reflexionar bastante. Y es que tenía razón.

Desbloqueé a David, como me pidió Emily y me habló al instante:

-¿Estás disponible hoy a las 6? Necesito hablar contigo ya en serio.

A dos vidas¡Lee esta historia GRATIS!