Al día siguiente, en el recreo, Emily y las demás chicas SEIL estaban en la biblioteca estudiando y aproveché para irme con Álvaro, ya que no tenía ningunas ganas de tocar un libro en el recreo.

Lo vi sentado en la grada del patio con Óscar, un chico de ATU, que está en letras con Irene y Lucía:

-Hola- le saludé.

-Ey-me saludó y me besó:- ¿Qué tal?

-Bien, estaba estudiando con las chicas pero quería verte.

-Yo también quería verte-me dijo y sonrió:- Además te tengo una sorpresa hoy.

-¿Una sorpresa? ¡Venga, dime qué es!.-le dije.

-Ahhh, es una sorpresa-me dijo:- La verás esta tarde.

En el fondo…me sentía bastante mal. Él me trata como una princesa y a cambio, he desconfiado de él creyéndome que Carla se besó con él…o viceversa…

No sé cómo he podido pensar que ellos dos se estaban besando. ¡Álvaro me dijo que estaba enamorado de mí! ¿Por qué no había pensado en eso antes de meter la pata mientras estábamos ensayando?.

Bueno, lo importante es que esto se haya arreglado y que haya vuelto a la normalidad. Además, es normal que las parejas sufran algunas crisis ¿no?:

-¿Estás bien?-me preguntó.

-Me siento mal sabiendo que tú me haces cosas bonitas y yo a cambio desconfié de ti ayer-le respondí.

-Sandra, olvídate lo de ayer. En serio-me ordenó.

-Está bien.

En ese momento, tocó el timbre. Ahora tenía…inglés:

-Bueno me voy a clase-me dijo Álvaro.

-Yo también. Adiós-le dije y le besé.

Pasaron horas y horas.

Estaba en mi cuarto estudiando Mates porque el viernes tenía examen. Oí que alguien tocó el timbre, entonces me levanté.

Abrí la puerta y vi un sobre en el suelo. Lo cogí y decía: ‘’Ve al patio de la urbanización’’.

Como estaba en pijama, entré en mi casa y me vestí. Me puse una camisa de botones blanca de manga tres cuartos, unos vaqueros y unos botines camperos.

Revisé si las ventanas y la puerta del balcón estaban cerradas. Cogí la llave, que estaba encima de mi cama,cerré la puerta con llave y bajé para el patio.

Y…vi a Álvaro:

-¡Álvaro! ¿Qué haces aquí?-le pregunté.

Sonrió y mostró dos entradas para ir al musical de Los Miserables:

-¡No! ¡No puede ser!-le dije.

 Estaba muy emocionada. Tenía muchísimas ganas de ir a ese musical pero no había conseguido las entradas porque eran un poco caras. Además hace semanas me fui de compras con Emily, así que prefería no pedir otra vez dinero a mi madre.

Abracé a Álvaro y él me levantó agarrándome de la cintura:

-Dios mío, Álvaro, no sé qué decirte ahora. Gracias, gracias.

-No me las des, anda- me dijo y sonrió.

Dios…¡¡qué contenta estaba!! No me puedo quejar, ¡tengo el mejor novio del mundo! :)

A dos vidas¡Lee esta historia GRATIS!