Llegó el fin de semana, y quedé con David.

Fuimos al Parque García Sanabria a dar una vuelta y luego fuimos a dar una vuelta.

Compramos unos helados y nos sentamos en un banco. Charlamos de todo: clase, cosas que nos han pasado antes, etc,… hasta que le pregunté por su hermano mayor, ya que él se había ido al extranjero a trabajar:

-Sandra.

-Dime.

-¿Nos sacamos una foto? Es para tenerla de recuerdo y tal…

Le sonreí y le dije:

-Venga vale, ¿por qué no? Pero eso sí, prométeme que jamás la vas a borrar.-le advertí.

-Hablando de fotos, ¿tú borraste las fotos que tenías con Álvaro?

-Las pase al ordenador y luego las borré del móvil. Pero no las voy a borrar David, lo siento. Aunque haya roto con Álvaro, los recuerdos que tuve con él fueron los mejores que he tenido-le expliqué.

-Te entiendo. No pasa nada. Yo tengo fotos con otras chicas que me gustaban antes…y no las he borrado. Salvo las que salía con Carla.

-¿Tenías fotos con ella?-le pregunté asombrada.

-Sí, pero las borré por muy guapo que saliese yo o por muy guapa que saliese ella. Es guapa, pero su belleza no es natural y a mí me va la belleza natural.

-Como la mía-dije y le guiñé un ojo.

-No te pongas chula anda-me dijo y se rió:-Creída.

-Pero me quieres-le dije sonriendo. Me acerqué a su cara y le di un beso suave en los labios:-Venga vamos a sacarnos esa foto que quieres.

-Y que tú también quieres-me dijo:-Y uno una, varias.

Nos sacamos la primera foto. En ella salíamos sonriendo a la cámara. Una foto sencilla como otra cualquiera. Qué guapo salía David. Antes tenía él tenía el pelo demasiado corto como para ser un chico y tenía un cuerpo flacucho, es decir, sin masa muscular por decirlo así, en cambio ahora, tiene el pelo más largo claramente, pero lo tiene para atrás (el tupé básicamente, como Álvaro) y está mucho más musculoso que antes. Vamos, que está más guapo.

Sólo que él tiene el pelo negro y los ojos color miel, aunque sean marrones son preciosos.

Luego nos sacamos varias pero haciendo caretos, como hace casi todo el mundo cuando se sacan fotos.

Y por último, nos sacamos otras fotos, que eran tres y las últimas. En la primera salía besándole la mejilla mientras él sonreía y en la segunda foto viceversa. Y en la última, salíamos besándonos.

Después, nos pusimos a mirar todas las fotos y le pregunté:

-¿Cuál subimos al Instagram?

-¿Ah qué quieres subir una?-me preguntó sorprendido.

-Sí-afirmé:-¿Tú no quieres?

-Sí,sí. Da igual.

-Es que como me preguntaste eso pues pensé que no querías…-le dije.

David me besó en el cuello y luego me dijo:

-Qué tonta eres, pero te quiero-me dijo y me sonrió.

-Ya claro, a ratos-dije y me reí:-No, en serio, ¿cuál subimos?.

-La última la quiero subir yo porfi. Sube la primera que está bastante bonita.

-Y de aprovecho, la pongo como foto de perfil en el Whatsapp-le dije guiñándole un ojo:-Pero la subo cuando llegue a casa, porque el Instagram gasta muchos megas.

-Lo mismo te digo.

-Entonces, ¿me prometerás que no borrarás las fotos?-le pregunté.

-Te lo prometo. Y tú tampoco las borres-me advirtió.

-Lo prometo-le dije e hicimos la promesa de los meñiques.

A dos vidas¡Lee esta historia GRATIS!