Al día siguiente, después de haber ido a casa de Álvaro, tocaba ir al instituto. Poco antes de pisar la entrada del instituto, me encontré a Carla, sola en una esquina, fumando.

Cuando la vi fumando, me quedé un poco a cuadros, ya que las niñas ''finas'' no consumen ese tipo de cosas. Y lo peor de todo, es que estaba fumando en una zona prohibida del instituto.

No sé qué se me pasó por la cabeza, pero acabé sentándome a su lado, inspirando su humo asqueroso del tabaco:

-Aquí no se puede fumar-le dije.

-¿Y?, ya todo me da igual-me respondió. Se metió el cigarro en la boca y después, echó todo el humo para fuera.

Decidí no responderle. Hasta que le pregunté:

-¿Por qué me hiciste todo esto Carla?. No sé qué te he hecho para que me hicieras una cosa así... a mí y a Álvaro...

-Existir-respondió borde:-Eso fue lo que hiciste-cogió el cigarro, lo tiró al suelo, lo pisó y se largó, entrando al instituto, dejándome sola, sentada en la entrada.

Bueno, sigo pensando que es una hija de puta. ¿Cómo que existir?...

Mientras me quedaba pensando en la situación con Carla, apareció Lucía, que se sentó a mi lado:

-Sandra, ¿en qué piensas?.

Me asusté, porque sinceramente, no me la esperaba aquí, de repente:

-¿Yo?...nada, nada...-respondí saturada.

-¿Seguro?-no fue capaz de creerme.

-¿Sabes?. Antes me encontré a Carla. La vi fumando aquí, que encima, en esta zona no se puede fumar. Me senté a su lado, y le pregunté que por qué me hizo lo del vídeo, que yo no le había hecho nada...¿y sabes qué me respondió?.

-¿El qué?.

-Existir, eso fue lo que hiciste-contesté:-Con estas mismas palabras, lo dijo.

-Y ella lo que hizo fue fastidiarte y meterse en tu maldita vida-dijo Lucía poniendo cara de asco:-Vámonos para clase.

Obedecí a Lucía, y entramos al instituto. Cuando ya estábamos subiendo las escaleras, para dirigirnos a nuestras aulas, ya había tocado el timbre. Me puse a recordar la clase que tenía ahora, y me tocaba Inglés.

Al entrar al aula de Inglés, le pedí al profesor si podía ir al baño, que era urgentemente. Me dijo que sí, pero que no tardara, como casi todos los profesores.

Al salir del baño, me dirigí al lavabo a lavarme las manos, hasta que noté a alguien que me estaba agarrando el pelo con bastante fuerza y que me estaba arrastrando hasta donde estaba el retrete:

-¡¡Ayyy!!-chillé:-¿Se puede saber quién eres?.

Me tiró bruscamente al retrete. Al instante, me di la vuelta para saber quién era la que me había tirado de los pelos, y adivinen quién era...o mejor dicho...QUIÉNES ERAN...:

-¿Qué cojones estáis haciendo?-les pregunté bruscamente.

-En realidad, es tu merecido, por existir en mi vida-respondió Carla.

-No me puedo creer que todo el instituto te mire como la chica dulce y santa, sabiendo lo que eres en realidad...-contesté.

-Mira pedazo de inútil-me contestó Diana agarrándome de la chaqueta:-¿Cómo NARICES se te ocurre humillar a Carla de esa forma? ¿Acaso pensaste en las consecuencias que iba a conllevar ESA HUMILLACIÓN?-me elevó la voz.

-¿Y vosotras habéis pensado en las consecuencias que iba a conllevar el haber drogado a Álvaro para caer en las redes de tu amiga?-por mucho que le elevaba la voz, estaba muy asustada. Tenía miedo de que me metieran una paliza.

-Carla-le ordenó Diana:-Cierra la puerta del baño con la llave que cogimos antes. No vaya a ser que entre algún intruso o intrusa.

-¿Qué queréis hacerme?-les pregunté casi llorando.

-LO QUE TE MERECES PEDAZO DE SUBNORMAL-me chilló Carla:-Una buena y merecida paliza es lo que te mereces.

-¡¡No me peguéis por favor!! No os he hecho nada, por favor...dejadme salir y os prometo que haré lo que sea para que no me hagáis nada...por favor-empecé a llorar.

-Bien, ¿sabes lo que tienes qué hacer para que te dejemos en libertad, bicho bonito?-me preguntó Carla.

-¿El qué?-pregunté con un hilito de voz.

-Que dejes a Álvaro de una maldita vez. Él no te llega ni a la suela del zapato-me escupió Carla:-Álvaro es un chico que debe de estar con una chica como yo, no con una asquerosa como tú. Y SI HA VUELTO CONTIGO, ES PORQUE DAS PENA, NIÑA. DAS-PENA. Y lo que me hiciste delante de él, es IMPERDONABLE, por esa razón, te vas a llevar tu castigo Y BIEN MERECIDO QUE TE LO VAS A LLEVAR.

-Yo...yo no voy a dejar a Álvaro...yo le quiero...y él también me quiere a mí...-sollocé.

Diana empezó a reír como una loca, al igual que Carla:

-¿Me lo estás diciendo en serio?-me dijo Diana, que estaba casi llorando de la risa:-¿De verdad crees que Álvaro te quiere?.

-Si Álvaro te quiere es para follar, porque está claro que eres más virgen que el aceite extra virgen.

-Si de verdad Álvaro quisiera follar con alguien,  está claro que querría hacerlo contigo, porque eres una guarra...-dije en voz baja.

-Espera, no he oído muy bien lo último que has dicho...¿podrías repetirlo?-se hizo la sorda Carla.

No me corté ni un pelo y se lo dije bien alto. No voy a permitir que me pisoteen de esa forma:

-ERES UNA MALDITA ZORRA.

Diana me sacudió y me dio adrede contra el retrete, haciéndome daño en la cabeza. Me metió no sé ni cuántas cachetadas dejándome las marcas de los dedos, lo cual, me hizo llorar más todavía, porque me estaba sintiendo como una maldita pringada. 

Diana y Carla me estaban matando y yo como una idiota, me estoy dejando. No pienso permitir que esta vez me hagan daño, bastante se pasaron con el vídeo de la verbena de Igueste y bastante me humillaron y me lo hicieron pasar mal.

Toda mi ira y mi fuerza se apoderó de mí y le pegué una patada al pecho de Diana para sacármela de encima. Intenté huir abriendo la puerta del baño, que estaba cerrada con llave, pero Carla me lo impidió:

-Ayayayay, ¿pero a dónde vas tú?.

-¡¡SACADME DE AQUÍ!!-chillé mientras Diana me agarraba por la barriga, intentando arrastrarme al sitio de antes.

De repente, noté que alguien pasó por el baño de chicas y me puse a chillar más todavía para que me dejara salir, porque sinceramente, no podía hacerlo yo sola:

-¡¡POR FAVOR, SACADME DE AQUÍ!!-chillé llorando:-¡¡POR FAVOR!!.

Esa misma persona, intentó abrir la puerta, pero fue imposible, ya que estaba cerrada con llave:

-¡¡Joder, mierda!!-Carla se llevó las manos a la cabeza.

-¡¡Sandra!!, ¿qué es lo que está pasando allí?, ¿te están haciendo daño?-preguntó la persona que pasó hace nada por el baño, resultó ser una voz masculina y muy conocida.

¡¡Espera!! ¡¡Es Álvaro!!:

-¡¡¡Carla y Diana me están pegando, por favor, Álvaro, haz algo para que no me hagan nada!!-chillé llorando:-¡POR FAVOR!.

-Joder...¡¡serás chivata!!-se quejó Diana:-Álvaro se pasará por aquí con algún profesor e intentarán abrir la puerta del baño. ¡TODO ESTÁ SALIENDO MAL!-y me tiró al suelo.

Ya no podía defenderme, me sentía tan débil, que ahora mismo ya no podía seguir hablando. Carla y Diana siguieron pegándome y la rubia tonta, decidió darme latigazos con el cinturón que tenía puesto en su pantalón. Me toqué el labio y estaba sangriento. No podía mantenerme en pie, ni hacer nada. Dejé de ser persona por un momento inesperado:

-¡¡SANDRA!!-chilló Álvaro:-¡¡Te prometo que saldrás de esta y que estarás bien!!-me dijo con un tono preocupado pero a la vez, esperanzado. Y fue lo último que oí en ese momento.




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