Justo cuando salí del avión y llegué al aeropuerto de Tenerife, vi a mis tres mejores amigas junto con Celeste también.

Dejé las maletas a un lado cuando me estaba aproximando a ellas y salí corriendo a abrazarlas. ¡Las eché tanto de menos!:

-¡Os echaba muchísimo de menos!-exclamé.

-Y nosotras a ti-habló Celeste.

-¿Segura? ¡Si no he hablado contigo por el Skype!.

-Lo siento Sandra. He estado de vacaciones en Barcelona y estuve un poco desconectada.

-Yo diría que mucho...-comentó Lucía:-¡Hola Álvaro!.

-¡Hola!-saludó su amigo. Se dieron dos besos y se abrazaron. Luego, Álvaro saludó al resto de mis amigas.

-Chicos, ¿vamos a tomar algo a la cafetería esa?-propuso Emily a la vez que señaló una cafetería que estaba en el aeropuerto.

-Sí, vale- afirmamos todos.

Nos dirigimos a la cafetería y pedimos algo. Emily, Lucy e Irene se pidieron una Coca-Cola, yo un Cola-Cao y Álvaro y Celeste un café.

En ese instante, me acordé de los regalos de las chicas, que también le compré uno a Celeste. Los saqué de mi bolso y se los entregué:

-Vuestro regalito de Praga-les dije.

Estaban muy emocionadas al abrirlo. El de Emily era un mini-maniquí de decoración; el de Lucy unos pendientes largos para salir; el de Irene una taza y el de Celeste un pack con cinco tobilleras:

-Me encanta Sandra. Muchas gracias-me agradeció Emily.

-De nada-respondí.

-¿Y qué tal os pareció Praga?-preguntó Irene cambiando de tema.

-Es impresionante-respondió Álvaro:-Los monumentos y las calles eran preciosos.

-Pues sí-intervine:-Lo malo es que hacía frío pero eso era lo de menos pero como dijo Álvaro, todo era muy bonito. Es una ciudad diferente a Roma, París o Londres.

-Bueno-habló Emily:-¿Te acuerdas de lo que hablamos por Skype el jueves?.

-Ajá-respondimos Álvaro y yo a la vez como si fuese un 'sí'.

Le cogí la mano a Álvaro y se la apreté dándole una señal de que ahora mismo, me iban a contar esa cosa que me dejaron con la intriga el jueves y que me había dejado un poco preocupada:

-Es sobre David-respondió Lucy.

Me lo imaginaba...

-Ha sufrido mucho desde que lo dejaste-habló Irene:-Y más cuando se hizo la idea de que ibas a ir a Praga con Álvaro.

-Pues no lo entiendo Irene-habló Álvaro:-¿Acaso no sabe que tengo novia?.

-Bueno, pero él supuso que a lo mejor tú y Sandra se iban a enrrollar al estar solos ahí.

Se me formó un nudo en la garganta cuando Irene dijo esa última frase, porque me hizo recordar a cuando Álvaro me besó en el hotel ''por un impulso''. Eso que sucedió allá no lo va a saber nadie que no sea ni yo ni Álvaro:

-¿Eso era lo que nos tenían que contar?-pregunté.

-No. A lo que te digo, el sufrió mucho. De hecho, sus antiguos amigos empezaron a meterse con él al enterarse de que lo dejaste con él.

-¿Sus antiguos amigos? ¿Los que tuvo el año pasado?. Recuerdo que David me contó que ya no se llevaban con ellos porque los dejaron de lado para irse con Carla. Eso ocurrió en verano.

-Exacto-afirmó Emily:-Y como venganza, se están metiendo con él hasta que...

-¿Hasta que...?

Las chicas ya empezaron a tener malas caras:

-Hasta que llegó al límite de tener depresión. Está enfermo.-respondió Irene.

Nuestras reacciones no fueron nada buenas pero las peores fueron la mía y la de Celeste. Me asusta la idea de que mi ex haya entrado en depresión y esté enfermo mentalmente por decirlo así.

Me siento demasiada culpable de mi ruptura. Creo que esa fue la causa por la cual, está así:

-Todo es culpa mía-les dije.

-No es verdad-enunció Álvaro.

-Si no le hubiese dejado, no tendría depresión.

-No vas a estar con él por pena o por gusto Sandra.

-Estoy con Álvaro-respondió Celeste:-Pero no voy a negar que me duele ver así a David. Es otra persona. Su alma es un mundo gris.

-Cuando nos lo contó Enrique, nos asustamos porque pensamos en ti...y en cómo iba a ser tu reacción.-habló Lucy.

-No ha sido nada buena-contesté:-¿Sabéis qué? Mañana voy a hablar con sus ex amigos, para que dejen de meterse con él.

-Ni se te ocurra. A ver si te van a hacer algo-dijo Irene.

-No me van a hacer nada, porque para eso están la jefa de estudios y el director, Irene.

-El que avisa no es traidor-enunció Irene.

-Yo también quiero hablar con ellos Sandra-intervino Celeste en mi idea.

-Perfecto. Pues mañana hablaremos con ellos en el recreo. A ver si se le van la tontería de una vez.-me quejé.

A dos vidas¡Lee esta historia GRATIS!