No sé cómo me ha podido gustar David. Es tan...cerdo. Ha querido tener a Carla y a mí en el bote. ¡Ni que fuesémos dos muñecas!.

Odio cuando los chicos son así. Me ponen enferma. Y sinceramente, jamás me había esperado esto de David, con lo bueno y dulce que era.

Quizás sea el típico chico que resulta ser una pesadilla y que ha usado su lado ángel como máscara para que no descubramos su verdadera identidad.

En el recreo, estaba desayunando sola, porque más tarde iba a ir a la biblioteca a acabar unos ejercicios de Física y Química. Vi a Carla y se me acercó:

-Tía, ¿tú te has tirado a David?.

-¿A David? ¿Pero qué dices Carla?.

-Digo lo que dijo David...

¡Ala! A saber que habrá dicho el Pinocho este...:

-¿Qué dijo ahora?-le pregunté.

-Verás, tenemos dos grupos de clase. Uno es para las cosas de tarea y exámenes y otro en el que hablamos de movidas y cosas así. En ese grupo estamos él, Iris, Raquel, Selena, yo y unos cuantos chicos más. Te hemos nombrado y él mandó un audio.

-Ponlo-le ordené.

Carla desbloqueó su móvil y puso el audio que mandó David:

-''A ver, Sandra y yo estuvimos de rollo. Lo que pasa es que le corté el lote porque es una niñata y una creída. Ella se ponía a criticar a mis amigos y acabé dándole calabazas por chula, en fin, una niña más a la lista''.

¡Pero será cabrón! ¡Eso es mentira! Yo nunca me he enrrollado con él, sólo hubo algo pero no ha llegado a ese punto:

-¿Me puedes mandar ese audio?.

-¿Pero para qué lo quieres?.

-Que me lo mandes-le ordené con un tono borde.

Carla me envió el audio y en tan sólo unos segundos, ya lo había recibido:

-Gracias-le dije.

-De nada.

Ese niño se va a enterar de quién soy realmente. Y digo ese niño porque no tiene ni la mentalidad que tiene un adolescente. de quince años.

A dos vidas¡Lee esta historia GRATIS!