Pasaron varias semanas, y la gente del instituto ya asumió la muerte de David, incluyendo también a Celeste. Diego se ha estado preocupando por ella y han quedado varias veces, ya que a ellos les encantan los videojuegos. Si queréis que sea sincera, a mí esto me huele un poco a amor...

Carla nos pidió perdón a todos por todo lo sucedido, y después de eso, no nos ha vuelto a dirigir más la palabra. Desapareció de nuestra vida por arte de magia, de hecho, no la he visto en clase, me pregunto qué tal le irán sus notas finales...

Mis amigos y yo salimos del instituto. Álvaro y yo nos separamos y fuimos a su casa a almorzar juntos. Norma nos dejó preparada la comida, pues ella y su marido se fueron a trabajar.

¡Estoy súper contenta!, Norma es la directora de un hospital y en verano, me va a traer, para hacer algunas prácticas relacionadas con la medicina, para probar. Es un encanto de mujer, en serio, nunca había conocido a una persona tan buena como ella...

Cuando llegamos a la casa de Álvaro, almorzamos en el patio, que había un comedor al aire libre. Me encanta su casa: el ambiente, la decoración, TODO. Es magnífica y no le encuentro ninguna pega:

-¿Sabes qué?-me preguntó Álvaro.

-¿Qué?.

-Creo que entre Celeste y Diego hay algo...-supuso.

-Yo también, y me alegro por ellos. Celeste merece ser feliz...

-Pues sí la verdad, y nosotros también-respondió:-¿Te gusta la tortilla de mi madre?

-¡Me encanta!-exclamé:-¡Tu madre es la mejor!

-Lo sé. Y la tuya también lo es.

-Claramente.

-¡Qué bien! Ya sólo quedan dos semanas para que nos vayamos a Roma, ¡qué ganas!-comentó Álvaro.

-Sí, y los profes son cabrones y nos mandan a venir las últimas semanas de junio para acabar los exámenes. Y luego las notas, y la orla,...

-...Y verano-continuó él.

-...Y tengo que comprarme el traje...-seguí:-Quiero comprarme un mono celeste, a ver si encuentro uno.

-¿Un mono?

-Es como un vestido, pero en lugar de tener una falda, tiene un pantalón.

-¡Ahhh!-reaccionó:-Ya sé cuáles me dices...Esos trajes a las chicas les quedan super bien. A mí me gustan más que los vestidos.

-A mí depende-opiné.

-Además, seguro que te hará un culo...

''Joder, Álvaro'' habló mi conciencia. Ese comentario me ruborizó un poco:

-¿Desde cuando te fijas en mi culo, Álvaro?-pregunté pícaramente.

-Desde el primer día que empecé a salir contigo.

-¡No me digas! Que yo recuerde, nunca me lo has tocado...

-Tal vez habrá sido porque no he encontrado el momento perfecto para tocártelo-me dijo y me guiñó un ojo.

''¿Qué le pasa a Álvaro?'' pregunta mi conciencia. Nunca he oído decir a Álvaro que le gusta mi culo...¿no estará más salido?:

-Bueno el caso es que-intenté ignorar su comentario:-Tengo que comprarme ya el traje, que será un mono sí o sí. ¿Tú cómo vas a ir?

-Mmmm...normal. A esta orla prefiero ir guapo pero sencillo y a la de bachillerato con smoking, por lo que llevaré una camisa de botones, pantalones largos, y zapatos de salir.

-Vas a estar muy guapo. Es una lástima que sólo te pueda mirar yo-bromeé.

-Lo mismo te digo-dijo, acabando la conversación.

Acabamos de comer, y ayudé a Álvaro a llevar los platos al fregadero y a fregarlos. Cuando acabamos, subimos al cuarto de Álvaro y pasamos un rato acostados en la cama.

Álvaro se acostó en la cama. Me acerqué a él, apoyando mi cabeza en su pecho, y de repente, Álvaro puso su mano en mi culo.

Me trabé un poco. A ver, es normal que mi novio me toque el culo, todas las parejas lo hacen, pero es que esto no es muy propio de Álvaro...

Estuvimos un rato charlando y riéndonos, hasta que me di cuenta de que eran las 5. Tenía que ir a mi casa a estudiar Inglés, que tengo examen la próxima semana.

Me levanté y me senté en el borde de la cama:

-¿Te vas ya Sandra?

-Sí-afirmé:-Tengo que irme ya. La próxima semana tengo examen de Inglés y quiero empezar ya a estudiar...

-Quédate un rato más-me ordenó.

-No Álvaro, lo siento, pero tengo que irme ya, entre lo que salgo de aquí y lo que llego a mi casa son casi las 6.

-¿Me echarás de menos?.

Vale, esto ya no es normal. ¿Se puede saber qué cojones le pasa a Álvaro?.

-Sí, Álvaro-respondí un poco desesperada. Le di un beso suave en los labios antes de irme.

-Adiós-me dijo a la vez que yo bajaba las escaleras.

Espero que esta actitud de Álvaro no vaya a más, porque entonces, sí que nos llevaríamos un gran disgusto los dos ¿y si es porque me echaba de menos?.

A dos vidas¡Lee esta historia GRATIS!