Mientras estaba saliendo del instituto cogida de la mano de Álvaro, apareció Emily con Alex:

-¡Chicos! He conseguido cuatro entradas para una fiesta en La Laguna.-nos anunció Emily.

-¿Dónde las has conseguido?-preguntó Álvaro.

-Las están vendiendo en el Centro Cultural-le respondió Emily:-El caso es que conseguí dos para vosotros y dos para Alex y para mí. Nos las entregó.

-Bien-le dije en sarcasmo:-Te olvidaste de Lucía, de Irene y de Diego. ¡Ah! y de Celeste también. Tía, tiene que venir con nosotras a la fiesta. 

-Mierda-se dijo mi amiga rubia:-Joder tía, me siento mal...

-No te preocupes-le dijo su novio:-Yo le consigo una a Celeste, y vosotros al resto de la pandilla. Por mí no hay ningún problema.

-Muchas gracias Alex-le habló su amigo:-Nos harías un gran favor.

-¿Y cuándo es esa fiesta?-le preguntó Álvaro.

-Esta noche-respondió su amigo.

-¡¿Esta noche?!-exclamamos los dos a la vez, y le dije a él:-Será mejor que esta tarde les consigamos las demás entradas.

-Si anda-se negó:-Le decimos que hay una fiesta y que se la compren ellos. Son tres entradas y seguramente costarán...

-Ocho euros-le interrumpió Emily.

-¡Nos gastaríamos veinticuatro euros en total, Sandra!-exclamó mi novio:-Es un pastón.

-Tienes razón-le dije:-¿Me vienes a recoger a mi casa y luego vamos juntos?

-Sí, no me importa-me respondió.

¡Qué ganas de fiesta, ya! :)

Horas más tarde llegó la fiesta. Todos mis amigos fueron a la fiesta. Al final, le compramos las entradas a Irene, a Lucy y a Diego, pero luego nos devolvió el dinero.

Me puse el mismo vestido que usé para fin de año: el de lentejuelas rojas, con unos tacones negros.

El ambiente de la fiesta era bastante agradable, a pesar de que había gente bebiendo y fumando. Era una fiesta con música, en plan, como la de una disco o un pub.

He de reconocer que bebí algo. Me tomé un mojito con Emily. Sé que no es una bebida tan alcohólica como otras, pero igualmente, tiene alcohol.

Álvaro también bebió: vozca con Coca-Cola, y el resto de nuestros amigos también. Y lo que más me sorprendió fue que Celeste estaba muy animada ¡y eso que hace días estaba llorando por David!.

Álvaro y yo fuimos a los baños de la ''disco'' (es que el lugar parecía una disco), procurando que no haya nadie ahí.

Me senté encima de los lavabos y me besó apasionadamente. Su lengua se entrelazaba con la mía, como si fuese una guerrilla.

Siguió besándome hasta que colocó su mano en el lado lateral superior de mis muslos, cerca del culo y empezó a acariciar esa zona de mi cuerpo, hasta meterla dentro de mi vestido corto.

Supuse que a lo mejor...quería...hacerlo...ahí, en los baños...:

-Álvaro...-susurré, a la vez que le puse fin a nuestro beso:-¿No querrás...

-¿Hacerlo aquí?.

-Sí, ésa era mi pregunta.

-¿Y por qué no?.

¿O sea que eso era un sí? Joder, mira que Alex tenía razón. Quería sexo.

Mi corazón empezó a latir fuerte. Estaba muy nerviosa, más que cuando estaba a punto de perderla con David. Nunca estuve preparada para esto. Nunca estuve desnuda delante de un chico, porque...¿qué pensará de mi cuerpo?, ¿y si me duele al hacerlo?. Siempre he oído por ahí que la primera vez es la que más duele, y que si no te duele, es porque de verdad lo has disfrutado.

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