David y yo salimos del Mo's después de haber comprado nuestros batidos. El mío era de oreo y el de él, de chips ajoy.

Íbamos dando un paseo cogidos de la mano, mientras observábamos el bonito paisaje. Se nota que hoy es sábado, primero por la cantidad de gente que había en la avenida y segundo, por el tiempo. Los sábados suelen estar más frioleros pero son los días más bonitos para dar una vuelta y disfrutar con tus amigos o con tu pareja:

-¿Te apetece que vayamos a mi casa?-me propuso David:-No hay nadie. Mi madre está en el trabajo.

-Vale.

Y eso hicimos. Fuimos a su casa.

Entramos y pasamos la tarde en su casa, viendo pelis, riéndonos, charlando, besándonos,... básicamente, era una tarde romántica.

Empezó a besarme y estaba muy agusto. Mi lengua y la suya se estaban entrelazando como si fuesen una, pero luego me trabé cuando metió su mano dentro de mi camisa de cuadros y la noté casi en mis pechos:

-David-susurré:-¿No querrás...?

-¿Querer el qué?.

-Ha...hacerlo-estaba muy nerviosa. 

-No voy a negar que tengo ganas-me respondió:-Me gustas demasiado, de hecho, creo que estoy enamorado de ti.

Yo no estoy enamorada de él. Me gusta mucho pero mis sentimientos no alcanzan ese límite.

Por una parte quería hacerlo, pero por otra no. No sé si estoy preparada y no me quiero arriesgar mucho porque es mi primera vez. ¡Imagínense si mientras lo hacemos su madre regresa a casa después de trabajar! ¡Eso sería vergüenza ajena!:

-¿Quieres?-me preguntó.

-¿Tienes preservativos?-le pregunté, cambiando de tema.

-Sí,tranquila. Tomaré precauciones.

Ésa respuesta me dejó más tranquila. Yo siempre tuve claro que el día que me acueste con un chico, siempre lo iba a hacer con preservativo. No quiero ni cogerme una enfermedad sexual ni quedarme embarazada. Y menos a los quince. Quedarse embarazada a los quince o dieciséis años significa tirar tu vida por la borda.

Le quité la camisa a David, dejando al cubierto su abdomen. Tenía una tableta que estaba para chuparse los dedos... Haciendo ese gesto, le estaba diciendo indirectamente a David que quería hacerlo.

Empezó a tocarme los pechos y acabó desabrochándome la camisa de cuadros. Esta cayó en el suelo. Metió su mano dentro de mi sujetador y noté que me estaba bajando los tirantes para que me quitase el sujetador. Pero en ese momento, me asusté y fui consciente de que si iba a hacerlo, tenía que estar desnuda, al igual que él.

¿Y por qué no había pensado en eso antes? ¡No soy tan imbécil! Sinceramente, creo que todavía no estoy preparada para estar desnuda delante de mi novio, y menos tener con él mi primera vez. Creo que me he precipitado un poco...¿habrá sido un impulso?:

-¿Te pasa algo? Estás muy tensa-me dijo.

-No...no me siento...preparada para esto.

David se alejó de mí. ¿Se habrá enfadado por haberle parado?:

-Lo siento. Creo que me he precipitado un poco.

-Yo también pienso lo mismo-le dije:-Creo que todo ha sido un impulso.

-Es normal que no te sientas preparada. Con esto te quiero decir que no estoy enfadado ni triste. Eres mi chica, y esperaré todo el tiempo que haga falta para que tu primera vez conmigo sea muy especial e inolvidable.

Me levanté del sillón y le abracé muy fuerte:

-Gracias por entenderme.

-No tienes por qué dármelas-y me besó:-Oye, ¿te quieres quedar a cenar?.

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