Hoy era el primer día que quedaba con Álvaro como amigos. Realmente no era una cita, era una quedada de amigos, porque a pesar de todo mantenemos una bonita amistad.

Álvaro se pasó a recogerme a mi casa y luego fuimos a una cafetería a tomar algo:

-¿Qué vas a pedir?-me preguntó.

-Un ColaCao. Y tú café, ¿no?.

-Sí. Me encanta. Es una lástima que a ti no te guste.

Un camarero de treinta años aproximadamente, apuntó lo que queríamos para tomar y en menos de cinco minutos nos trajo el café y el ColaCao. Junto con las dos bebidas calientes, nos trajo dos bollos:

-Invita la casa-nos dijo.

-¡Qué amable! Muchas gracias-le agradecí.

El camarero me sonrió y se fue, a continuar con su trabajo.

-¿Cómo estás con David?-me preguntó a la vez que cogió el bollo y le dio un mordisco.

-No hemos hablado mucho.

-Vaya. Es una pena.

-Lo sé, pero prefiero no hablar del tema. Lo siento. Cogí el otro bollo y le di un mordisco. ¡Qué rico estaba!

Dije eso como excusa para no hablar del tema. Si le digo, que corté con él por haberme enterado de todo el follón acerca del vídeo de la verbena, haría mucho daño a Álvaro y no me creería. Además, ahora me está tratando muy bien; estamos muy agusto y me gustaría que esto siguese así:

-Oye Sandra, no tienes por qué sentirlo. Yo sólo me preocupé por ti nada más. No te pido que me lo cuentes todo porque es tu vida privada y en ella, sólo mandas tú. Además no sólo he quedado contigo para hablar de ese tema, sino también porque me apetecía charlar contigo.

-Lo mismo te digo. Hacía tiempo que no quedábamos.

¡Qué bueno es! ¡Ahora entiendo por qué realmente no me ha puesto los cuernos!:

-¿Sabes qué?.

-¿Qué?.

-He encontrado esto en la playa-le respondí, a la vez que saqué la foto de mi cartera. Se la enseñé.

Álvaro la observó y enseguida, se echó a reír:

-¿En serio que todavía seguía enterrada?.

-Sí. Es alucinante como esa foto pudo estar enterrada cuatro meses y medio.

¡Y en febrero harán cinco!. ¡Qué ganas de que sea febrero, para así coger las vacaciones de carnavales e ir a Santa Cruz con mis amigas disfrazadas!:

-Y en febrero harán cinco. Tengo unas ganas de que sean carnavales...

-Y yo-respondí:-¿Sabes más o menos la idea para tu disfraz?.

-Estaba pensando en disfrazarme de mecánico, ¿y tú?.

Cuando me dio la idea de su disfraz, me estaba fijando en las magdalenas que estaban en el mostrador. ¡Ya tengo una idea!:

-¡Se me acaba de ocurrir una idea! ¡De magdalenas!.

-¿De magdalenas? Oye, pues es un disfraz original.

-¡No ya! Pero tendremos que diseñarlo, aunque me gustaría. Sería la primera vez.

-¿Sabes? Es una pena que no estés en plástica. Se te ocurren ideas muy buenas y eres muy creativa.

-Ya. Pero es que no sé...cogí Francés porque no solemos hacer nada.

-Te propongo algo-me propuso Álvaro:-Los lunes tengo a cuarta plástica. Y tú tienes Francés, ¿por qué no te pasas? Además, el profe de Francés, que también es mi tutor, está de baja porque le van a operar del ojo, así que aprovecha, ya que tendrás hora libre.

-¡Voy a quedar como una acoplada!.

-¿Y qué? Sólo te quiero enseñar lo que estamos haciendo. Y mi profesora está organizando proyectos en el instituto, así que podrías participar. ¡Ah! Y también hay un concurso.

-¿Un concurso?-pregunté pícaramente.

-Sí. Tienes que hacer una lámina inspirada en los Carnavales. Si ganas, consigues ir a Praga gratis una semana.

¡MADRE MÍA! ¡Menudo premio! Pero es imposible que gane...llevo sin pintar y sin hacer nada relacionado con la pintura desde tercero de la eso.

Aunque ahora que pienso, Álvaro es muy bueno pintando. Cuando estaba saliendo con él, me enseñó varias láminas suyas y se le da. ¿Y si le pido ayuda...?

¡No! ¡Se me acaba de ocurrir algo mejor! Le voy a proponer que participe también. Sus láminas son una pasada y podría aprovechar para que vaya a Praga. Y si ganamos los dos ¡mejor todavía!

La ayuda de la pediré a la profesora de plástica, ya que me dio clase el año pasado y es un pedazo de pan. Intentaré organizarme con los exámenes para poder entregarla cuanto antes:

-¿Pero iría yo sola?.

-No, el premio es para cinco personas del instituto.

-¿Y para cuando tendría que tener la lámina hecha?.

-Para antes de Carnavales, la última semana.

-Okay, participo pero con una condición.

-¿Cuál?-preguntó.

-Si tú participas también. ¡Anímate!.

-Trato hecho-me respondió:-Imagínate si ganamos los dos y vamos a Praga, ¡sería una pasada!.

-¡No que va! Pero Emily me mataría. Praga es la ciudad de la moda y ella es muy fan de la moda. Pero bueno, si llegásemos a ganar e iríamos los dos...¿Carla no se pondría celosa?.

-Me da igual si lo estuviese-me contestó Álvaro:-Ella tiene que entender que eres mi amiga y si no lo entiende, me da igual. Yo no voy a dejar lo que quiero por ella.

La frase que acabó de decir Álvaro me ha rozado una parte profunda de mi corazón:

-Bueno, lo importante de todo es que participemos. El viaje a Praga es algo secundario ¿no crees?.

A dos vidas¡Lee esta historia GRATIS!