Tengo la suerte de que Diego, mi mejor amigo, juega también al baloncesto y en el mismo equipo que David, así que aproveché a verle jugar, como excusa, para espiar los movimientos de David y los de Carla.

Estoy loca, lo sé, pero estoy cansada de que cuando un chico me da calabazas, se vaya con Carla. Me pone enferma eso, y no quiero que se vuelva a repetir esta vez con David.

Estaba sentada en los asientos del polideportivo, cuidando la maleta y las gafas de Diego.

Él siempre ha llevado gafas, pero le quedan muy bien. Además, es un chico bastante mono. Su pelo castaño y su piel blanquita le da ese toque de belleza masculina. Y sus ojos verdes, son como dos esmeraldas brillantes. Son preciosos. Estoy segura de que cuando se ponga las lentillas, va a arrasar muchísimo.

Mientras Diego estaba calentando, vi entrar a David al polideportivo junto con Carla. Ella se alejó de él y se sentó en los asientos. Y desgraciadamente, se sentó a mi lado:

-Hola Sandra-me saludó y me dio dos besos.

-Hola.

-¿Vienes a ver a David?-me preguntó.

-No-negué:-He venido a ver a Diego, ¿y tú?.

-A David. ¿Ah sí? Él me ha dicho que tú también lo ibas a ver jugar.

¿Por qué David iba a meter mierda en algo que no es cierto?:

-Pues se habrá equivocado. He venido a ver a Diego.

-Oye, ¿a ti te gusta David?-me preguntó.

-No, ¿y a ti?, ¿te gusta?. Es que siempre te veo sentada con él en inglés. Y en los recreos también.

-No,no que vá.

Hemos hablado poco, y mejor, porque cada vez que hablo con Carla sea del tema que sea, acabo estando de mala leche. Carla es una bruja con una máscara de princesa que oculta su verdadera identidad.

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