Reporteros

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Cuando los bomberos empezaron a llegar y sus sirenas resonaban alrededor de todo el colegio, salimos del salón mezclándonos con los demás alumnos. Por suerte nadie parecía haber notado nuestra falta. Guiando a Valerie tomándola de la cintura caminamos entre la gente que seguía riendo y bromeando. Dado que todos nos habíamos quedado adentro, resultaba bastante obvio que no había habido incendio alguno. El único que parecía asustado era el director. Los bomberos prácticamente corrieron a nuestro encuentro preguntando si estábamos todos bien.

-Escabullámosnos. Recogeremos las cosas mañana -le susurré a Valerie quien no dudó en asentir.

Nos estábamos yendo, al igual que un montón de compañeros cuando alguien nos retuvo. Al girarnos nos encontramos con una reportera.

-Hola chicos, soy Cindy Carter de TTPNews, estamos en vivo y en directo -eso explicaba su enorme sonrisa estúpida -¿nos concederían una entrevista?

Nosotros estábamos petrificados. Tras unos segundos me di cuenta que en serio la cámara estaba apuntando hacia Valerie y hacia mí. Al girar hacia ella noté que seguía empapada. Su rostro revelaba que ella también se había dado cuenta. Instintivamente me puse entre ella y la cámara evitando que esta la grabe.

-Lo siento, en este momento...

-Por favor -insistió la horrorosa mujer de vocecilla irritante.

-No sé si ve -le hice una seña lo más discretamente que pude -que esta no es una buena ocasión.

Casi la mato cuando llamó a otro reportero para que fuera entrevistando a Valerie mientras ella me acosaba a mí. Valerie se había pegado a mí y en cuanto me volteé a ella vi que el otro pata la atacaba con un micrófono mientras la rodeaban más cámaras. Aparté al reportero de un empujón.

-¿Qué les pasa? -exclamé apurándome en quitarme el polo y pasárselo a Valerie para que se lo ponga encima.

Ella no tardó ni dos segundos en hacerlo.

-No queremos hablar ¿entendido? ¡Déjenla en paz! -sentía como si me hirviera la sangre.

Gracias a Dios, una pequeña parte de mí seguía pensando en lo que hacía y me contuve de decir lisuras o lanzar golpes delante de las cámaras. Sentí una mano que se apoyaba en mi brazo, tranquilizándome. Por el rabillo del ojo vi a Valerie quien se veía más calmada ahora que llevaba mi polo encima que por cierto le quedaba enorme. Cuando levanté la mirada, descubrí que más camareógrafos y reporteros se nos habían acercado.

-¿No entienden español? -mascullé entre dientes de manera que solo Valerie me oyó.

-El caso del centro educativo ha dado lugar a numerosas escenas, pero mi favorita, Johnny, ha sido definitivamente esta -escuché a una reportera a unos metros de nosotros diciendo a la vez que nos lanzaba miradas.

Valerie deslizó una de sus manos en la mía, entrelazando nuestros dedos.

-Permiso, por favor. No nos interesa que nos graben y mucho menos responderles preguntas a ustedes que no saben entender un "basta" -fruncí el ceño y nos abrí paso.

Esta vez no nos detuvieron, pero aún así preferí no arriesgarme y mantuve a Valerie pegada contra mí hasta que los dejamos atrás. Decidí que la acompañaría a su casa y caminamos varias cuadras en silencio. Algunas personas me miraron raro por andar sin polo aunque por suerte no había mucha gente en las calles y nadie nos hizo problema. Al llegar a casa de Valerie fuimos recibidos por su mamá quien por lo visto se había aventado por las escaleras en cuanto oyó la puerta abrirse ya que no tardó ni un minuto en estar con nosotros.

-Señora, disculpe que me presente así -me apuré en decir mientras ella abrazaba efusivamente a su hija.

Separándose de Valerie, me miró sorprendida.

-¿Disculparte? Al contrario, ¡lo he visto todo en la tele! Te estoy muy agradecida -sonrió.

-¿Cómo?

-Estaba viendo el noticiero cuando salió lo de su colegio y vi cómo los acosaban los dichosos periodistas esos -se giró a Valerie -casi me muero al verte así. Lo que más me mortificó en realidad, era lo agresivamente que se te lanzaban encima y cómo los perseguían.

En mi mente intenté recordar cómo había reaccionado y qué cosas había dicho rogando no haber hecho nada que la mamá de Valerie pudiera pensar que fuera incorrecto. ¿No había gritado tanto o sí?

-Castiel, en serio muchísimas gracias por haber cuidado de ella.

-No creo que Valerie sea de las que necesitan que las cuiden -sonreí -pero mientras pueda hacer algo al respecto, jamás dejaré que la traten así.

-Fue muy caballeroso de tu parte -la mujer parecía fascinada.

Valerie me sonrió agradecida aunque no me costó adivinar algo de burla en sus ojos. Con un veloz intercambio de miradas entendí el porqué. "Caballeroso" no era precisamente el mejor adjetivo para describirme. Conteniendo una risa, agradecí el cumplido.

-Me alegro de que mi hija haya encontrado alguien como tú. Pero bueno... ¿qué hacemos aquí parados? Siéntense en la terraza donde cae sol para que no se resfríen. Les subiré algo de comer y beber en un ratito.

Con una sonrisa, desapareció en dirección a la cocina.

-¿Tienen terraza? -miré sorprendido a Valerie.

Ella se encogió de hombros y tras hacerme una seña indicando que la siguiera, se dirigió hacia allí.

-Dame dos segundos que traigo toallas ¿sí? -sin esperar mi respuesta me dejó ahí solo.

Aproveché para contemplar a mi alrededor. De no ser porque la mamá de Valerie podía aparecerse de un momento a otro, me habría tirado sobre el mullido sofá, acomodando mis pies sobre la mesita que tenía en frente.

-¡Aquí tienen! -llegó sonriente justamente ella y no tardó en preguntar por su hija.

-Viene en un instante -aclaré.

-Perfecto. En serio no te imaginas cuánto valoro tu actitud con mi hija. Más que incomodarme que saliera en televisión vestida así, me dolió verla preocuparse y sentirse mal. Gracias por cuidarla.

-No se preocupe, yo... le agradezco sus palabras -no estaba muy seguro de qué decir.

Ella me dirigió una sonrisa complacida y se retiró canturreando algo suavemente. Valerie se apareció poco después trayendo las toallas prometidas. Se había quitado mi polo y lo llevaba en manos aunque no tardó en acomodarlo sobre una silla.

-Con suerte se secará un poco -me dijo a la vez que me tiraba una toalla.

La atrapé en el aire y me senté sobre ella para no mojar el sofá.

-¿Importa si fumo? -pregunté mientras Valerie se acomodaba a mi lado.

-No es que me encante la idea, pero supongo que no hay problema ya que estamos en la terraza... -frunció ligeramente el ceño.

Era evidente que no solo "no le encantaba la idea" sino que le fastidiaba. Me contuve de decir algo y palpé mis bolsillos en busca de mi cajetilla de cigarros recordando recién ahí que probablemente estarían empapados. Al sacarlos verifiqué que de los seis que habían solo dos estaban en buenas condiciones. Decidí que sería mejor guardarlos para otro momento. Entre tanto Valerie no dejaba de mirarme atentamente.

-¿Qué ocurre, angelito? ¿Tanto te gusta mirarme? -me burlé.

-Sí, siempre había pensado que los ogros solo existían en los cuentos -me devolvió la broma con una supuesta sonrisa inocente -son muy interesantes de ver.

-Tengo la respuesta perfecta. pero no diré nada solo porque te la debo -le guiñé un ojo.

-Con eso no pagas todo lo que te ayudé -rió.

-Hablaremos de eso luego.

-¿Luego? -sonrió extrañada.

-Sí. Creo que se me ha ocurrido un nuevo reto.

The Real Bad Boy (PUBLICADO)¡Lee esta historia GRATIS!