Despertar

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Al levantarme estaba a punto de estirarme cuando noté un peso medio muerto encima de mí. Al bajar la mirada me encontré con Valerie cómodamente apoyada en mi pecho. Jamás había pensado que terminaría así. Dormité unos minutos hasta que me empecé a sentir incómodo de estar tan inactivo. Había momentos en los que solo quería dejarme caer en mi cama y desconectarme por horas y otros en los que simplemente necesitaba hacer algo, de preferencia alguna travesura. Este era uno de ellos. Esperar a algo pacientemente no era lo mío y tratándose de un día especial, no podía con las ganas de que Valerie despertara de una vez. Aunque en teoría ya nos habíamos visto el día de hoy, habíamos quedado que no contaría hasta que hubiera salido el sol. La luz dentro de la carpa me indicaba que ya lo había hecho. Incapaz de permanecer en la misma posición sin hacer nada un minuto más, acomodé a Valerie con mucho cuidado a un costado y salí. 

Una vez afuera la brisa fría de las mañanas junto al mar me golpeó, refrescándome. Me percaté recién ahí que nadie había despertado aún. Miré sorprendido a mi alrededor. ¿Qué demonios? Al mirar la hora descubrí que me había despertado increíblemente temprano. Eran solo las siete de la mañana. Sonreí pensando en que Valerie se levantaría todavía en media hora. En vacaciones de había acostumbrado a despertar a las siete y media y parecía tener un reloj incorporado.

Lentamente empecé a caminar entre las carpas sonriendo para mis adentros solo de imaginar cómo sería el levantar de los demás. Cuando levanté la vista vislumbré a una chica que caminaba cerca a la orilla no muy lejos de nosotros. Parecía bastante guapa y no pude evitar pensar que en otra época me habría acercado. Una pequeña sonrisa asomó en mi rostro al reconocer con sinceridad que ya no me tentaba. Volví a mirarla con mayor atención. Su pelo castaño se movía con el viento y brillaba bajo los primeros rayos de sol. De pronto caí en cuenta de que yo conocía a esa chica. Moví la cabeza con incredulidad, sorprendido de no haberlo notado antes y me acerqué con rapidez.

-Buenos días, Tami -canturreé burlón a sus espaldas inclinándome para susurrar cerca a su oreja.

-¡Tú! -exclamó acusadoramente girándose hacia mí al instante.

En cuanto lo hizo vi que tenía el polo de la pijama manchado y un poco del pelo pegosteado. Su mano fue a parar directamente en mi cara, chancándome un poco la nariz. Solté una carcajada al sentir la crema estrellándose contra mí.

-Qué lindo saludo -me burlé sacándome como podía la crema de la cara.

-Te detesto -se cruzó de brazos consiguiendo que ría de nuevo.

-¿Qué haces despierta tan temprano?

-Es una linda historia ¿sabes? -su sarcasmo era más que evidente -estaba teniendo un sueño precioso cuando de pronto siento un cosquilleo en la nariz que empezaba a despertarme. Aún medio dormida, intentando mantenerme en mi lindo sueño intenté quitarme el cabello que asumí que era el culpable de todo. ¿Quieres saber qué pasó o ya te vas haciendo una idea?

Empecé a reír con ganas.

-¿Por qué no fuiste a lavarte? -le pregunté cuando logré calmarme un poco.

-Claro que fui -forzó una sonrisa -solo que decidí guardar un poquito de crema y miel para ti sin importar cuánto tardaras.

-Qué ternura -le guiñé un ojo.

Ambos intercambiamos una sonrisa y empezamos a reír juntos.

-Te detesto -me dijo entre risas.

-Gracias, gracias.

-Te voy a acusar.

-¿Con Valerie? -me burlé -Ella puso la miel.

-¡Traidora! -exclamó sin perder la sonrisa.

The Real Bad Boy (PUBLICADO)¡Lee esta historia GRATIS!