Mañana en grupo

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Al día siguiente Valerie se levantó temprano. Me desperté al sentirla moverse al otro lado de la cama. Habíamos dormido por precaución (aunque ella se empeñara en admitir que no era así) cada uno a un lado de la cama, nos habíamos despertado como a las cuatro de la mañana, abrazados y nos habíamos obligado a separarnos de nuevo. Sin abrir los ojos, la oí caminar con suavidad por el cuarto y no me costó imaginarla avanzando de puntillas, intentando no despertarme. Sentí una especie de calma a la vez del fastidio que me inundaba por haber sido despertado.

-¿A dónde vas? -mi voz sonó como un gruñido evidenciando que seguía más dormido que despierto.

La sentí acercarse y de pronto sus labios estuvieron contra los míos, alejándose demasiado rápido.

-Hay un gimnasio en el hotel -susurró -Voy a correr un rato por la como calle principal, la que une casi todo y luego pienso ir un rato al gimnasio.

-¿Es en serio?

-¿Con todo lo que he estado comiendo? Totalmente en serio.

-¿Qué hora es? No tienes mucho rato -seguía sin abrir los ojos -habíamos quedado en desayunar a las nueve. Debes de tener como una media hora. Me imagino que necesitas otra media hora para bañarte y todo eso.

-Son las seis y media -me contestó -tengo dos horas para asegurarme que no me aumente la grasa del cuerpo.

Reí entre dientes.

-Despiértame cuando vuelvas -me giré acomodándome de nuevo en la cama, dispuesto a seguir durmiendo.

-Flojo.

-Yo también te quiero, angelito -dije antes de quedarme dormido, escuchando a duras penas que ella decía "yo más".

Aunque lo sentí como en un segundo, estaba muchísimo más descansado la siguiente vez que Valerie me despertó.

Después del desayuno y ponernos ropa de baño, las chicas decidieron que necesitaban tomar sol urgentemente. Nosotros nos conseguimos unos sitios un poco alejados y nos entretuvimos calificando a las diferentes personas que pasaban a cierta distancia mientras tomábamos unas cuantas cervezas bien heladas. Al comienzo, a parte de darles un puntaje físicamente hablando, especulábamos sobre lo que se dedicaban, su procedencia y tonterías por el estilo. Cinco latas de cerveza, un par de cubas libres, unos cuantos-varios shots de tequila y otros extra de pisco más tarde todos eran modelos internacionales o marcianos deformes, provenían desde la playa del lado hasta de Plutón por verse "muy azules por el frío" (palabras de Javier) y se dedicaban desde barrenderos de moco hasta saca-chicles-de-bajo-la-mesa-extremos. Éramos consientes de que estábamos diciendo estupidez y media pero no por eso dejábamos de desternillarnos de la risa. Las chicas terminaron viniendo por nosotros. Dijeron que necesitábamos bastante agua y no solo tomarla sino también bañarnos para sacarnos el alcohol de encima y tuvieron que salir corriendo detrás de Tomás que intentó meterse al mar. Aunque casi se fue de cara como cuatro veces, por poco no lo alcanzan. Yo solo podía reírme en mi sitio mientras las cosas a mi alrededor se movían y no lograba enfocar bien mi vista. Terminamos siendo prácticamente lanzados a la piscina y obligados a quedarnos sentados en la parte con piso para que no nos ahoguemos. Al menos eso decían ellas. El agua, aún algo fría pues el sol no había tenido suficientes horas como para calentarla todavía, me quitó bastante del sopor de encima. Valerie me obligó a tomarme casi una botella de agua entera, negándose a besarme, diciendo que solo con eso, sería capaz de embriagar a alguien. Se sonrojó ligeramente cuando se dio cuenta de que podía interpretar de otra manera sus palabras a lo que yo únicamente sonreí.

-Moni -canturreé acercándome a mi amiga, que se había apartado un poco de los demás.

-No me digas así -me dijo con una especie de sonrisa -¿sigues borracho?

-Creo que ya no -parpadeé con fuerza -Ya estoy pensando con más claridad. Aunque todavía no logro enfocar bien del todo.

-Por suerte se te ha bajado el efecto más rápido que a la mayoría. Yo ya me cansé de cuidarlos. Aunque es muy gracioso -en lo que hablaba salió del agua y se sentó en el borde, dejando sus piernas dentro -No sé como Valerie sigue.

Ambos nos giramos hacia mi novia que estaba tratando de ayudar a Tomás a tomar un poco de agua sin tirarla toda a la piscina.

-Tiene una paciencia increíble -sonreí.

En ese momento ella alzó la mirada hacia nosotros e intercambiamos una sonrisa.

-¿Qué te ocurre? -le pregunté a Mónica concentrándome nuevamente en ella.

-¿A mí? Nada.

-¿Andrei te ha hecho algo?

Vi como los ojos de mi amiga pasaban de mí a donde sea que estuviera él, pero yo me quedé fijándome en ella.

-Nada.

-Hey... -la tomé de la mano.

Eso de animar a la gente no era lo mío, pero me negaba a dejarla así.

-¿Por qué ocultan... lo que sea que tengan? -me atreví a preguntar.

Tuve que acomodarme y sujetarla con suavidad del mentón para obligarla a mirarme. Sus ojos estaban cargados de pena.

-Yo... nosotros...

Se deslizó nuevamente en el agua y me abrazó como buscando apoyo. No dudé en rodearla con mis brazos y acaricié con cuidado su cabello.

-Sé que no es lo que nadie hubiera esperado pero realmente, mi consejo sería que se den una oportunidad. Mónica, miles de chicos babean por ti. Lamerían el piso por ti...

-¡Pero a mí no me importan! -se quejó ahogando un sollozo.

-Lo sé. Pero Andrei sí ¿o me equivoco?

Ella negó levemente con la cabeza.

-¿Tú desde cuando das consejos de este tipo?

-Por favor, no me hagas sentir más raro y ridículo de lo que ya me siento -intenté bromear consiguiendo una sonrisa de su parte -solo quiero ver a mi amiga contenta.

-No nos ponemos de acuerdo -susurró como si eso aclarara todo -pero no podemos dejarnos. Es como si una inercia nos atrajera.

Me tuve que controlar para no mirarla como si estuviera algo mal de la cabeza. Para ella esas palabras parecían tener mucho sentido y significado. Sus ojos llorosos revelaban cuánto la mortificaban.

-¿Quieres que yo hable con él? -propuse sin saber qué decir.

-¿Serviría de algo?

Me encogí de hombros. No podía fingir que tuviera la menor idea.

-Escúchame -la tomé nuevamente de la mano y la miré con firmeza -estamos en unos de los mejores viajes que probablemente tengamos en nuestras vidas. No dejes que eso te derrumbe ahora. Cuando volvamos a casa puedes enfrentarlo, llorar, dejarlo sin hijos, lo que desees, pero ahora disfruta al máximo. Y si estar a su lado es lo que te hace feliz... intenta disfrutarlo lo más posible sin pensar en nada más. Las preocupaciones déjalas para luego.

-Eres pésimo aconsejando -rió suavemente.

-Lo sé -reí -perdona.

-Pero eres genial como amigo. Gracias.

De mutuo y silencioso acuerdo regresamos con los demás y fingimos que no había pasado nada. Tampoco se habían dado mucha cuenta de lo ocurrido. Solo Valerie me miró con preocupación y mediante gestos le indiqué que lo aclararíamos más tarde.

-¿Qué les parece un partido de volley-playa? -propuso Mónica.

Normalmente el primero en quejarse habría sido yo, pero en esos momentos no podía negarle nada.

-Estoy de acuerdo -dije -Quiero en mi equipo a la menor cantidad de ebrios posibles.

Todos rieron y así, entre bromas, nos fuimos a la canchita armada en la arena en la que pasamos el resto de la mañana.


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Cap 2/5 de la maratón!! Espero que les esté gustandoo :)

The Real Bad Boy (PUBLICADO)¡Lee esta historia GRATIS!