Confesiones

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Después de escuchar las respectivas bromas por nuestra... tardanza, todos nos acomodamos alrededor de la fogata. Valerie había intentado primero salir corriendo, avergonzada pero riendo. Los chicos se encargaron de atraparla y bromear lo que hizo falta para que se sintiera más cómoda, llegando incluso a humillarse a sí mismos. La habría intentado ayudar de no ser porque fui sometido a un interrogatorio femenino que se asemejaba a un ataque felino. Todo empezó con un "¡Más te vale que la hayas tratado bien!" de Melanie. Después de eso fui acosado por una avalancha de preguntas. Cuando por fin se calmaron, nos sentamos nosotros también cerca al fuego. Valerie no tardó en acomodarse a mi lado, algo más tranquila aunque aún reía medio nerviosa.

-¿En qué andan? -les pregunté.

-Confesando -contestó Javier.

-Les acabo de contar que alguna vez me gustó Mateo -dijo Tamara.

-Y antes de eso Tomás admitió que alguna vez temió ser precoz.

-¿Cómo? -Valerie me miró intrigada, hablando entre susurros.

Me apuré a responderle en un murmuro antes de añadir en voz alta: 

-¿Temió? ¿Eres o no? -miré a Tomás.

-No soy. Fui a una revisión con doctor. Todo bien.

-Eso dices... -se burló Melanie.

-¿Quieres comprobarlo? -bromeó Tomás.

-Paso -rió ella antes de que Hernán pudiera protestar siquiera.

-También hacíamos confesiones sobre otras personas -nos contó Mónica.

-¿Por ejemplo? -inquirió Valerie.

-Confieso que Javier intentó besar más de una vez en la misma fiesta a la misma chica-respondió con tranquilidad mi amiga -y resultó que no se trataba de una chica.

-En mi defensa, estaba muy, muy borracho -aclaró él.

-Lo sé -rió Mónica -viniste emocionadísimo a contarme como la chica por fin estaba cediendo y lo guapa y bella que era y cuando me volteo para ver a dónde señalabas vi al chico este mirándonos todo confundido.

-Y de ahí me lo robaste, maldita -Javier exageró un tonito como ofendido.

-Estaba muy bueno -ella se encogió de hombros.

Tomás rió aplaudiendo antes de apremiar a la gente a continuar.

-Confieso que al comienzo no soportaba a Tomás -dijo Andrei con una sonrisa.

-Nadie lo hacía -bromeé.

-Confieso que he soñado alguna vez con Tamara -comentó él sin inmutarse por lo que dijimos, sabiendo que no iba en serio.

-¿Debería preocuparme? -preguntó la aludida sonriendo divertida.

-Un poco -rió Tomás.

-Confieso que Mónica tiene una cajita con deseos -solté.

-¡No te vuelto a contar nada! -chilló ella entre risas.

-Y aún le añade papelitos de cuando en cuando -le guiñé un ojo.

Mónica me lanzó una mirada asesina que se contradecía con su sonrisa.

-Vale, confiésanos alguito -pidió Javier.

-¡Sí! -exclamó entusiasmadamente Tamara.

-O confiésanos algo de Castiel -en el tonito de Mónica había cierta malicia.

Valerie miró nerviosa a todos lados, sonriendo y sonrojándose un poco.

-¿Qué puedo decir? -se encogió de hombros inclinándose hacia adelante.

The Real Bad Boy (PUBLICADO)¡Lee esta historia GRATIS!