Mañanas en pareja

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Abrí los ojos algo fastidiado por la luz que entraba a través de la delgada cortina. La noche anterior me había olvidado, como solía hacerlo en mi cuarto, de cerrar la segunda cortina. Volví a cerrar los ojos intentando respirar con calma para ver si lograba recuperar el sueño y volvía a dormirme. Sin darme cuenta, mi concentración pasó de mi respiración a la de Valerie. Sentí como una leve sonrisa aparecía en mi rostro y entre-abrí un ojo para contemplar a la bella chica que dormía a mi lado, abrazada a mí, con el cabello despeinado, una expresión tranquila y una sonrisa en los labios. Mis ganas de dormir disminuyeron gradualmente al tomar consciencia de que despierto podía admirarla. Acaricié con el pulgar su frente, conteniendo la risa para no despertarla cuando frunció el ceño. Teniendo mucho cuidado al moverme, acomodé una almohada de manera que me servía de respaldar, sentándome un poco. Las sábanas se habían corrido un poco y podía disfrutar con la mirada la visión de su espalda desnuda. Con suavidad comencé a acariciarla, recorriendo lentamente esa suave piel que adoraba.

Las caricias se fueron volviendo algo distraídas conforme las memorias de la noche anterior empezaron a inundar mi mente. Recordé el baile en la fiesta de Mónica, los besos robados, escuchar 'Propuesta indecente' y hacerle una seña hacia la salida. Me pareció volver a escuchar sus risas al entenderme para luego asentir levemente. Mi mente recreó la llegada al hotel, la forma en que apretaba mi mano, nerviosa mientras yo pedía un buen cuarto. Me acordé de su suspiro de alivio al llegar al ascensor y mi sonrisa burlona.

A mi lado, Valerie hizo un ruidito y se acomodó, abrazándose aún más a mí, sacándome por un momento de mis recuerdos. Me sentí tentado a recorrer su piel a besos pero me dije que ya tendría tiempo para eso y que necesitaba descansar. Lancé una mirada por el cuarto. Al distinguir su vestido verde acomodado torpemente en una silla volví a enfrascarme en mi memoria. Cerré los ojos un instante como proyectando las escenas de la noche anterior. Me entretuve reviviendo en mi mente lo tímida que se había puesto al llegar a la habitación,  cómo habíamos empezado a besarnos con calma, tomándonos nuestro tiempo. Recordé como mis labios habían acariciado su piel, pasando de sus labios a su cuello, a sus hombros y continuando conforme fui deslizando el vestido hasta quitarlo de su cuerpo. Se había estremecido entre nerviosa y expectante. Poco después los besos y caricias se volvieron más apasionados, ansiosos, amorosos, anhelantes, llenos de deseo. Reviví en mi mente como, ya entendiéndonos mejor y conociendo más nos habíamos sincronizado, la forma en la que ella me había ayudado a deshacerme de mi polo y desabrochar mi pantalón y como, medio abrazados habíamos subido a la cama. Recordé los gemidos que escapaban de sus labios mientras yo intentaba atraparlos a besos.

Nuevamente su movimiento a mi costado interrumpió mi hilo de pensamientos. Tras un mini bostezo, Valerie sonrió y abrió lentamente los ojos, los cuales se encontraron rápidamente con los míos.

-Buenos días -susurró con dulzura, su voz sonando un poquito más grave por estar aún medio dormida.

-Buenos días -no pude evitar devolverle la sonrisa.

-¿No vas a decirme nada bonito?

-Estás despeinada -reí entre dientes.

-Baboso -se quejó sin perder la sonrisa, acomodando su cabeza sobre mi pecho nuevamente, como disponiéndose a volver a dormir.

-Extrañaba despertar contigo -murmuré besándola en la cabeza.

Ella se irguió un poco, encarándome nuevamente. Extendió una mano apoyándola en mi mejilla y me acarició cariñosamente, de una manera que solo ella sabía hacerlo y me volvía loco: con la mirada cargada de amor, recorriendo mis facciones con la mirada y con caricias como si quisiera memorizarlas para siempre.

-Yo también -se acercó para darme un rápido beso en los labios.

La rodeé de la cintura pegándola más a mí y disfrutando de la risita que salió de sus labios.

The Real Bad Boy (PUBLICADO)¡Lee esta historia GRATIS!