Ayudando a los tortolitos no declarados

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-¡Contigo quería hablar! -la chica se paró de un salto de la silla incluso antes que Valerie me viera.

Mi novia se giró desconcertada en mi dirección hasta que me vio y me saludó con una sonrisa antes de voltearse nuevamente a la otra chica que estaba en la mesa.

-Hola -sonreí engreídamente a la que se me acercaba hecha una furia.

Pelirroja, terriblemente sexy...

-Melanie ¿verdad? -pregunté en cuanto la tuve enfrente.

Eso la atontó unos instantes.

-¿Cómo... -su mirada se volvió glacial -ah... cierto...

-¿Algún problema, guapa?

-¡No me llames así! ¿Quieres que Valerie te oiga? -me reprendió siseando.

No pude evitar sonreír burlón.

-¡Angelito! -exclamé.

Valerie volteó sonriente mientras que Melanie abría sus ojos aterrorizada.

-¡Le dije a tu amiga que es guapa!

Mi preciosa novia soltó una carcajada mientras su amiga me fulminaba con los ojos.

-¿Más que yo? -preguntó Valerie pestañeando con coquetería.

-Eres igual que tu amigo -me regañó entre dientes Melanie aunque no sonó a insulto.

-Eso es imposible -le contesté a Valerie, ignorando el comentario de la chica delante de mí.

Tras sonreír de manera ligeramente bobalicona y totalmente adorable, Valerie se giró de nuevo hacia su otra amiga quien me miraba con la boca abierta.

-No sé si conmoverme o sentirme ofendida -Melanie se cruzó de brazos.

-Puedes consolarte con la certeza de que Hernán te preferirá sin dudarlo -le guiñé un ojo.

No pudo evitar que note que eso la alteraba y sonreí satisfecho.

-Te mueres por él -sentencié.

-¿Él te dijo eso? -sonó entre horrorizada y furiosa.

-Claro que no -reí burlonamente -eres una ladrona.

-¿Perdón?

-Hernán no podría decir eso. Le has robado la confianza en sí mismo.

Okey, quizás eso era exagerado... bastante... pero no pude más que felicitarme por lo bien que había sonado. Melanie me miró perpleja.

-¿Qué dijiste? -balbuceó.

-¿De eso no me querías hablar hace tiempo?

-Yo...

-¿Te gusta?

-¿Qué te pasa? -reaccionó -no puedes... ¡preguntarme eso como si nada!

-Pudiste haber respondido que sí... habría sido más rápido.

La chica me lanzó una mirada desesperada.

-Lo siento, no quería incomodarte -me disculpé.

-Dile a tu amigo que deje de jugar conmigo. Ya me cansé -intentó sonar firme pero la voz delató que se sentía dolida.

-¿De qué hablas?

-Sabes de que hablo -siguió más confiada -Dile que ya basta.

-Eh...

-¡Por favor! -llegó a su límite y sus ojos brillaron angustiados -Un día me trata como a una reina, al día siguiente ni escribe, se desaparece por un par de días, regresa, me hace sentir única, no contesta por horas pero cuando lo hace usa las palabras perfectas y me tiene en un sí, pero no, pero sí que... Si le gusto en lo más mínimo ¡Que pare! ¡Me está empezando a lastimar!

The Real Bad Boy (PUBLICADO)¡Lee esta historia GRATIS!