Travesuras nocturnas

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-Oh Dios, esto tiene que ser una pésima idea... Es una pésima idea.

Le lancé una mirada sobre mi hombro y calló al instante. Susurró "perdón" exagerando el movimiento de los labios.

-¡Se me está metiendo la arena entre los deditos! -se quejó de manera casi inaudible.

Me limité a poner los ojos en blanco y hacerle una seña para que se acercara.

-¿Con qué empezamos? -preguntó siempre hablando entre murmullos, pareciendo algo más resignada.

Le mostré las cuerdas como respuesta.

Eran casi las dos y media de la mañana y nos habíamos despertado gracias a una alarma que había puesto en mi celular. La idea era hacerles bromas a todos y dejarles un pequeño susto para cuando despertaran. Naturalmente, eso no se le ocurrió a Valerie sino a mí. Tuve que retarla para lograr convencerla de participar.

-Las chicas buenas a esta hora duermen -protestó en broma, frunciendo exageradamente el ceño viéndose bastante tierna como haciendo un puchero.

-¿Me retas? ¿Quieres que me regrese y sea un niño bueno? Si quieres te dejo haciendo esto sola.

-Ni se te ocurra -sus ojos se abrieron espantados.

Tuve que ahogar una risita burlona. Ella me reprochó en silencio.

-¿A quién le vamos a atar los pies? -inquirió cuando me calmé.

Nos habíamos alejado ya de nuestra carpa y llegado a la zona donde había estado la fogata.

-A Tomás y a Javier. Tomás tiene sueño como piedra y Javier usa medias para dormir. Ni me preguntes porqué. Solamente es raro.

Una sonrisa burlona iluminó su rostro y fue imposible que no se me contagiara. En mutuo acuerdo nos acercamos en silencio a la carpa que estaba casi al lado opuesto de la fogata que la nuestra apuntando hacia el hotel. Con cuidado corrí el cierre de la entrada. Intercambiamos una mirada y ambos luchamos por contener la risa al ver que el brazo de Tomás, extrañamente doblado, había terminado debajo de Javier dando la impresión de que se abrazaban.

-Maricas -me reí entre dientes.

Valerie me riñó con un suave golpe pero no logró guardar una sonrisa ante mi comentario sabiendo que solo bromeaba y que hablaba así solo por fastidiar. Nos apresuramos en abrir, con mucho cuidado los sleepings por abajo y atamos sus tobillos antes de cerrar nuevamente casi del todo las bolsas de dormir. Una vez que concluimos, corrí el cierre de la carpa.

-Debí tomarles una foto -reí lo más suave que pude aprovechando un espacio medio hueco que había entre la carpa de ellos y Tamara y Mónica.

-Tu comentario... -empezó a decirme.

-Yo sé, yo sé, así como sabes que es de broma y que no tendría nada en contra si estuvieran juntos, pero así nos fastidiamos.

-Sé que es un hablar -me sonrió con dulzura -solo quería cerciorarme.

-¿Lista para lo siguiente? -pregunté cuando llegamos junto a la carpa de las chicas.

-No puedo creer que vayamos a hacer esto.

-¿Has visto Juego de Gemelas?

-Sí.

-¿No es genial?

-Sí -admitió ahora sí con una sonrisa.

En el fondo le gustaba ser un poco traviesa. No pude evitar sonreír ante esa idea.

-Sabes que nos matarán ¿no? -dijo mientras yo abría cuidadosamente la carpa.

Contuve una risita. Me incliné lo más silenciosamente que podía y tras cerciorarme de que dormían profundamente cogí el primer pomo para llenarles las manos de crema batida.

The Real Bad Boy (PUBLICADO)¡Lee esta historia GRATIS!