Piscinazo

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-¡Hora de meternos a la piscina!

Todos nos giramos hacia Javier. Habíamos estado tonteando por la playa después de cenar y su exclamación a la mitad de las conversaciones nos sorprendió a todos.

-¿Te das cuenta que acabas de sonar como un chiquillo? -le dije burlón mientras que aceptaba un cigarro de la cajetilla que Hernán me tendía.

-No -alzó mi amigo el mentón -Como enano habría sido gritar ¡Piscinazo! -chilló simulando una enorme emoción, alargando la "o".

Puse los ojos en blanco y reí entre dientes. Las chicas sí rieron a carcajadas.

-¿Vamos entonces? -preguntó indecisa Mónica.

-A mí creo que me da un poco de flojera -contestó Melanie.

-Yo sí me apunto -Andrei se encogió de hombros.

Intercambié una mirada con Hernán. Ambos expulsamos el humo a la vez. Seguí entreteniéndome inhalando con lentitud y exhalando formando figuras con el humo que salía de mis labios. De pronto tuve esa sensación de tener un par de ojos clavados en mí. Al voltearme en busca de la persona, me encontré con Valerie mirándome fijamente. No dijo nada, ni apartó la vista y tampoco me recriminó con ella.

-Bueno, así quedamos entonces -anunció Tomás.

-¿Qué? ¿Cómo? -lo miré algo desconcertado.

-Eso te pasa por no escuchar -se burló.

-No jodas -le espeté y él rió -¿Qué han planeado?

-Nos vamos a la piscina -contestó Valerie.

-Salvo yo -dijo Melanie.

-¿Te da flojera cambiarte o estás con la regla?

-¡Castiel! -las cuatro chicas me reprendieron a la vez.

-Eres una bestia, hermano -me regañó Hernán también.

-Me da flojera, "cuñadito" -se burló del apodo con el que nos tratábamos con Hernán, aunque lo hizo con cierto cariño -Cuando esté con la regla puedo informarte si quieres. Hasta te puedo dejar un souvenir.

Todos los hombres reímos ante su respuesta, divertidos y fascinados de lo rápido que se había repuesto y lo confianzudamente que me había contestado.

-Muy buena respuesta, "cuñadita" -le seguí la broma -pero cuando estés pasando tus días de monstruación puedes ahorrarte los regalitos.

-¿Monstruación? -rió a carcajadas.

-¿Podemos regresar al tema de la piscina? -pidió Mónica aunque era evidente que la conversación le hacía gracia.

Fumé unas cuantas pitadas más con una sonrisa socarrona.

-Castiel, debería matarte -me susurró Hernán.

-No te preocupes -le dijo Melanie que por lo visto logró escucharlo -yo lo tengo controlado ¿no es así?

-Hoy te debo una disculpa -contesté manteniendo una sonrisa, divertido -así que admitiré lo que desees.

La novia de mi amigo sonrió satisfecha y fue a sentarse junto a su novio para poder abrazarse a él, teniendo mucho cuidado de no topar con su cigarro.

-¿Vamos a la piscina, entonces? -inquirió Tomás.

-Melanie, no seas así, anímate, así nos metemos todos -intentó convencerla Tamara.

-Tiene razón -Andrei se unió a la pedida.

-Es cierto, vamos, Mel. Hagámoslo como algo de grupo -Mónica le regaló una de sus mejores sonrisas.

The Real Bad Boy (PUBLICADO)¡Lee esta historia GRATIS!