Amanecer

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Al unirnos a los demás me fijé en Mónica. Estaba riendo mientras comía de la torta de chocolate que decoraba el centro de la mesa. Sus ojos sin embargo, estaban rojos y llorosos. Andrei estaba sentado a su lado y apoyaba una mano en su espalda de manera protectora aunque no tardé en notar que parecía acariciarla como cuando intentas calmar a alguien y le lanzaba miradas preocupadas de cuando en cuando. Nadie hablaba del tema y solo con una ojeada, Valerie nos pidió que no lo mencionáramos. Nos unimos evitando hacer cualquier comentario al respecto. Poco después hasta parecía asunto olvidado. La torta no tardó en desaparecer aunque las risas y la conversación se mantuvieron hasta que empezó a aclarar. Estábamos todos medio tonteando por el cansancio pero la mayoría seguíamos bastante despiertos a pesar de eso. A eso de las cinco y media las luces se apagaron sorprendiéndonos. Asombrados comprobamos que el sol ya estaba comenzando a iluminar muy levemente todo. Decidimos que iríamos a dormir un poco y nos juntaríamos luego en un desayuno que sería más como un "brunch" según las palabras de Melanie. Los que estábamos más despiertos ayudamos o despertamos a los demás para movilizarnos a los cuartos. Valerie estaba dormitando apoyada en mi hombro. Medio abrazándola medio cargándola la llevé hasta las escaleras de la zona de cuartos.

-Bebé -susurré pegando mis labios a su oreja -No puedo cargarte escaleras arriba, lo siento. No pienso ni intentarlo.

Ella asintió más dormida que despierta. Deslicé mis manos por su espalda y la cogí del trasero. Reí entre dientes cuando se sobresaltó y abrió los ojos sorprendida.

-Tienes que subir tú sola, angelito -le dije aprovechando que se había despejado un poco.

Asintió y poco después estábamos entrando el cuarto.

-Oh Dios...

-¿Qué pasa? -pregunté sacándome el polo dirigiéndome hacia el lavatorio.

Me lavé la cara rápidamente y estaba por coger el cepillo de dientes cuando exclamó:

-¡Castiel!

-¿Qué pasa? -me asomé.

-Las sábanas -balbuceó aterrada.

Adivinando lo que ocurría, coloqué con calma la pasta de dientes en mi cepillo y, lavándome los dientes me acerqué a comprobar.

-Ah -dije como pude con el cepillo en la boca.

-¿Ah?

Valerie estaba aterrada y había perdido todo el sueño.

-¡Están manchadas! -el color aumentó con fuerza en sus mejillas en cuanto dijo eso.

Le hice una seña pidiéndole unos segundos y regresé junto al lavadero. Una vez con la boca bien enjuagada me acerqué de nuevo.

-No es tan grande, tranquila -le comenté exagerando mi calma.

-¡Castiel! -parecía a punto de tener un ataque de angustia.

No pude contener más una carcajada.

-Perdóname, angelito -dije entre risas.

Ella estaba dando vueltas, nerviosa.

-¿Qué hacemos? -me miró desesperada.

-Yo te diré qué haremos.

-Adelante -pareció retarme.

Reí por lo bajo a la vez que me acercaba y la cogía de las caderas.

-Te vas a lavar la cara para que te relajes, hacerte todos los tratamientos de belleza que se hagan las mujeres antes de ir a dormir...

-Solo me lavo la cara y los dientes -frunció el ceño.

-Pues ve y has eso -continué -Y dormiremos muy tranquilos ahí.

-¿Ahí?

-A menos que no quieras dormir -sonreí engreídamente.

-¿Qué? -sus ojos encontraron los míos y soltó una risita nerviosa al entender -Me refiero a... -empezó a aclararme.

-Yo sé. A mí no me molesta. Podemos poner una de las batas encima y listo -le dije -¿A ti sí?

-Pues... un poco... -lanzó una mirada hacia la cama.

-También podemos dormir sobre el cubrecama si prefieres. Mañana sacamos la sábana y la enjuagamos. No va a salir del todo -le advertí -pero podemos hacer que parezca algo más leve. Con suerte podremos decir que te hiciste la pila.

Valerie soltó una carcajada. Puso los ojos en blanco y se separó de mí para dirigirse al lavatorio. Sonriendo me saqué los zapatos y el jean. Ya estaba por tirarlos cuando recordé lo mucho que le fastidiaba a Valerie. Negándome a doblar mi ropa, me apuré a meterla como fuera en un cajón, donde la mirada crítica de mi novia no pudiera alcanzarla.

-Se me ha quitado el sueño -oí a mi espalda en lo que me dedicaba a acomodar las almohadas.

Al girarme me encontré que Valerie estaba apoyada contra la pared usando únicamente su ropa interior. No tardó en rehuirme la mirada. Contuve una risa enternecida. En el fondo, el tema aún la ponía nerviosa.

-Puedo encargarme de que tengas unos sueños muy dulces -le dije sintiendo mi voz volverse más ronca.

-¿Ah sí? -me lanzó una mirada coqueta, evidentemente esforzándose por mantenerse calmada.

-¿No estás ni un poquito adolorida? -susurré acercándome.

-Ya pasaron bastantes horas...

Una sonrisa engreída se apoderó de mis labios.

-Creo que alguien se quedó con ganas...

Di otro paso hacia ella de manera que nuestra piel se distanciaba solo por milímetros. No nos estábamos tocando pero la tensión entre ambos era casi insoportable.

-Me parece que hablas de tu... amiguito -canturreó con suavidad.

-¿Mi amiguito? -alcé las cejas.

-Exacto -aparentemente no se inmutó aunque me bastó una mirada para comprobar que sus muslos se tensaban.

-¿Te refieres a este? -pregunté pegando mi pelvis a ella, acorralándola contra la pared.

Valerie respiró con fuerza. En ese instante no aguanté más y apreté mis labios contra los suyos, ansioso por devorarlos a besos. Mis manos acariciaron y recorrieron su cuerpo con deseo, gustosas de poder hacerlo. Toda ella respondió al instante.

-Demonios -mascullé entre dientes cuando empezó a besarme el cuello, mientras se abrazaba con fuerza a mí, pegando lo más que podía su cuerpo al mío.

Sentí sus besos ascender hasta mi oreja e intenté ahogar un gruñido de puro placer cuando sentí como tiraba suave y juguetonamente de mi lóbulo. Tomándola de las caderas y aprovechando la pared la alcé. Ella entendió al instante y me rodeó la cintura con las piernas. Mi erección rozó su entrepierna y ella gimió ansiosa sujetándose a mí y clavando sus dedos en mi espalda. Solo ese sonido me excitó aún más.

-Angelito -gruñí entre dientes como pude -No vamos a hacerlo contra la pared, no creo que estés lista aún. Terminarías muy adolorida.

Ella asintió levemente y dejó que la cargara hasta la cama donde la acomodé con toda la dulzura que pude antes de cubrir su cuerpo con el mío llenándola de besos y caricias.




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Oh yeahh, ámenmeee! Esto ya parece maratón jajajaja

Les pido un perdón a mis preciosos amigos que he estado ignorando por WA, me concentré en escribir jejeje ¡los quiero!

Espero que este capítulo les haya gustado :) Yo sé que varios ya quieren saber qué sucede con Mónica y Andrei, no se preocupes que ya viene ;)

Un beso!

The Real Bad Boy (PUBLICADO)¡Lee esta historia GRATIS!