Último primer día

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-¡Nunca más! -exclamó Hernán con alegría alzando los brazos.

Ambos empezamos a reír a carcajadas.

-No más de esta mierda, hermano -le di una palmada en el hombro.

-Puta... no puedo creerlo... ya acabamos...

Bromeando caminamos por los pasillos entre el tumulto de chicos que llegaban temprano por única vez en el año solo para poder reencontrarse con los amigos que casi no habían visto en las vacaciones.

-Este año, los profesores se fregaron, no van a controlar a nadie -sentencié.

-Esa es la idea -rió mi hermano.

-Hablando de problemas para el profesorado -bromeé señalando al otro lado del corredor.

A pesar de la cantidad de gente, no era difícil distinguir al grupito que avanzaba hacia nosotros.

-Tenemos trago -fue lo primero que dijo Javier, casi a modo de saludo.

-Teníamos que hacer un brindis ¿no? -Mateo abrió un poco su mochila para mostrarme unas botellas.

-Los amo, imbéciles.

-Yo tengo comida que quedó de la fiesta de Mónica -anunció Andrei.

-Primero, iniciemos bien el año -Hernán tomó la palabra -¿Tienen algo como para tomar todos de una o rotamos la botella?

-Se me ocurrió la brillante idea, para que vean que soy un genio, de traer trago ya preparado y disimulado -mientras hablaba, Tomás empezó a sacar tomatodos de su mochila.

Lo abrí con curiosidad. El líquido, que tenía toda la apariencia de ser un inocente jugo, revelaba su contenido alcohólico al abrir la tapa desprendiendo un leve olor a trago.

-¿Qué es? -pregunté.

-Ni idea -rió Tomás.

-Hay unos que son chilcanos, clásicos y otros de maracuyá -aclaró Javier -Y también hay otros que son jugo y vodka.

-¿Todos tienen uno? -Hernán recorrió con la mirada al grupo.

Todos asentimos.

-Bueno, bestias -alcé un poco el tomatodo -Que este sea un excelente año para todos y uno pésimo para el director. Es nuestro último año. Dejemos nuestra huella.

Entre risas chocamos los pomos a modo de brindis.

-¡Seco! -exclamó Mateo.

Nadie lo contradijo y empezamos a tomar todos de una.

-¡Hey! ¡Ese grupito de ahí! ¡Ustedes! ¡Los de la mitad del pasillo! ¿Qué maldad están haciendo ahora?

Apuramos el contenido de los tomatodos intentando evitar reír por los gritos del profesor que se había aparecido a un lado del pasillo.

-Dispérsense -indiqué con una risita en cuanto pasé el último trago.

Con sonrisas burlonas nos alejamos en diferentes direcciones, aprovechando el poder mezclarnos entre los demás alumnos mientras el pobre hombre llegaba recién a donde habíamos estado parados.

-¡Oigan! -exclamó haciendo señas con los brazos como para atraer nuestra atención -¡Tienen que ir a formación! ¡Hay asamblea!

Solté una carcajada mientras me dirigía al jardín trasero. Hacía años que "formación" era un sinónimo de "hora libre" para mí. No había manera que me parara casi una hora al sol para escuchar al director hablar. Reí nuevamente al sentir que el botellón que me había tomado de una empezaba a hacer efecto y el trago comenzaba a subírseme a la cabeza. Aunque no había sido suficiente como para "alegrarme" había alcanzado para relajarme. Antes de ir a mi lugar usual, aproveché para acercarme a un bebedero, tomar bastante agua y enjuagarme un poco la boca. Después me alejé para ir a sentarme detrás de los arbustos y, como para matar el tiempo, saqué mi celular y mis audífonos para ponerme a escuchar música. No había terminado ni la primera canción cuando me llegó un mensaje de Valerie.

The Real Bad Boy (PUBLICADO)¡Lee esta historia GRATIS!