Capítulo 82. Maraton (7/20)

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Tn: Christopher... eres quién eres a causa de tu vieja vida, en cualquier cosa de tu nueva vida. Lo que te afecte a ti, me afecta a mí. Lo acepté cuando estuve de acuerdo en casarme, porque te amo. —Él está quieto. Sé que encuentra difícil oír esto. —Ella no me hizo daño. Ella también te ama.

Christopher: Me importa una mierda. — Lo miro boquiabierta, sorprendida. Y me asombra que todavía tenga la capacidad de sorprenderme. "Éste es el Christopher Vélez que yo conozco". Las palabras de Leila revolotean alrededor de mi cabeza. Su reacción con ella fue tan fría, tan diferente al hombre que he llegado a conocer y amar. Frunzo el ceño, recordando el remordimiento que el sintió cuando ella tuvo su crisis, cuando pensaba que podría de alguna manera ser responsable de su dolor. Trago, recordando, también, que él la había bañado. Mi estómago se retuerce dolorosamente ante la idea y la bilis se eleva en mi garganta. ¿Cómo puede decir que él no se preocupa por ella? Lo hacía en ese momento. ¿Qué ha cambiado? A veces, como ahora, simplemente no lo entiendo. Él está a un nivel lejos, muy lejos de mí.

Christopher: ¿Por qué estás apoyando su causa de repente? —pregunta, irritable y desconcertado.

Tn: Mira, Christopher, no creo que Leila y yo estemos intercambiando recetas y tejiendo en un futuro cercano. Pero no pensé que serías tan desalmado hacia ella. —Sus ojos se congelan.

Christopher: Te dije una vez, que no tengo corazón —murmura. Pongo mis ojos en blanco, oh, ahora se está comportando como un adolescente.

Tn: Eso no es verdad, Christopher. Estás siendo ridículo. Te preocupas por ella. No estarías pagando sus clases de arte y el resto de esas cosas si no lo hicieras.— De repente, ambiciono fervientemente hacerle comprender esto. Es extremadamente obvio que se preocupa. ¿Por qué lo niega? Es como sus sentimientos por su madre. Oh mierda...por supuesto. Sus sentimientos por Leila y sus otras sumisas están enredados con los sentimientos por su
madre. Mi corazón se inflama momentáneamente por él. Mi chico perdido... ¿Por qué es tan difícil para él volver a tener contacto con la humanidad, si mostró tanta compasión con Leila cuándo tuvo su crisis? Él me mira, sus ojos brillan con enojo.

Christopher: Esta discusión ha terminado. Vamos a casa. — Echo una ojeada a mi reloj. Son las 4:23 Tengo trabajo que hacer.

Tn: Es demasiado temprano —murmuro.

Christopher: A casa —insiste.

Tn: Christopher. —Mi voz suena aburrida—. Estoy cansada de tener el mismo argumento contigo.
Él frunce el entrecejo como si no entendiera.
—Ya sabes —aclaro —hago algo que no te gusta y piensas en alguna forma de vengarte. Normalmente involucrando alguna acción inmoralmente perversa que es alucinante o cruel.—Me encojo de hombros, resignada. Esto está agotador y confuso.

Christopher: ¿Alucinante? —pregunta. ¿Qué?

Tn: Normalmente, sí.

Christopher: ¿Qué fue alucinante? —pregunta, sus ojos ahora están brillantes con curiosidad sensual divertida. Y yo sé que está intentando distraerme.
¡Mierda! No quiero discutir esto en la sala de reuniones. Mi subconsciente examina sus uñas finamente cuidadas con desdén.

Tn: Ya sabes. —Me ruborizo, irritada con él y conmigo.

Christopher: Puedo adivinarlo —susurra. Vaya. Estoy intentando castigarlo y él esta confundiéndome.

Tn: Christopher, yo...

Christopher: Me gusta complacerte. —Delicadamente, traza su pulgar sobre mi labio inferior.

Mi esposo...el diablo. (Christopher Vélez y tú)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora