Extra #1

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Casa del doctor Campbell.

Sucesos ubicados en el capítulo 29.

Vyd y Nolan.

Era de noche. Una noche extraña, oscura y fría como nunca las había en ese pueblo. Una noche silenciosa, de negrura densa, con un ambiente que Nolan, que llevaba toda su vida viviendo ahí, nunca había visto.

Él atravesó la entrada principal de la casa con una taza de café en cada mano. Había seguido el consejo de Mack de llevarle la bebida caliente a Vyd, que vigilaba las afueras frontales, mientras que ella se ocupaba de hablar con Campbell. Nolan no confiaba en ese hombre. Nolan no confiaba en nadie, pero la situación estaba tan difícil, tan aterradora, que debían arriesgarse. Así que ahí estaban, muy arriesgados.

Dios santo, qué vida tan difícil llevaba ahora.

Aunque... era emocionante en cierta parte. Era eso o estar en una universidad. Obviamente andar con los mutantes salidos de pelis de Marvel era mejor.

Aunque ese Vyd...

Nolan no sabía qué pensar de Vyd, y eso que siempre tenía algo que pensar de las personas. Le parecía muy genial su poder eléctrico, en serio le parecían asombroso, pero el tipo era demasiado... lanzado. Bueno, él también era lanzado, ¡pero era diferente el asunto! Nolan captaba totalmente que Vyd gustaba de él, era demasiado obvio, y por alguna razón que no lograba entender, eso le inquietaba.

Ese era el problema. Una inquietud fluía por su cuerpo cuando Vyd estaba cerca. Algo parecido al miedo, al temor, algo raro, no bueno, nada cómodo. Por esa razón reaccionaba en rechazo. Y era raro porque normalmente a él no le molestaba que alguien se sintiera atraído por su persona. Es decir, dah, él era muy guapo. Entonces, ¿por qué le inquietaba que Vyd lo mirara o le dijera cosas? No lograba comprenderlo. Se salía de su entendimiento, y lo intrigaba.

—Toma, cosa extraña —Nolan le ofreció la taza a Vyd apenas llegó hasta él.

Vyd alzó la mirada hacia él, sorprendido. Estaba sentado en el suelo contra la verja principal de la casa como un buen vigilante nocturno. Su cabello blanco resaltaba bajo la ligera luz de los faroles de la entrada. Su gabardina era tan vieja como sus botas y su tapabocas.

—¡Oh, wow, gracias! —aceptó la taza sin esperárselo—. Qué gesto, en verdad, gracias...

Parecía un vagabundo. Nolan lo admitió que su aspecto era feo. ¿Cómo no habían intentado conseguirle otra ropa? Por Dios. Solo por pensar en Ax, Ax y Ax. Bueno, Ax era el favorito, ¿qué decir?

—Bueno, Mack está hablando con Campbell y Ax está cuidando a la chica —suspiró Nolan—. No hay nada mejor qué hacer, así que...

Se sentó junto a él en el suelo, también apoyando la espalda contra la verja. Afincó su comodidad removiéndose y también soltó un suspiro que claramente dio a entender un: aquí me quedaré. Luego con una sonrisa misteriosa miró a Vyd a la espera de lo que quería: que se quitara el tapabocas para beber el café.

Vyd, que en verdad nunca se esperó que Nolan tuviera la iniciativa de pasar tiempo con él, lo observó con total asombro.

—Pues bienvenido —fue lo que dijo Vyd. Una nota de emoción podía notarse en su voz—. Yo solo estoy... estoy cuidando, ya sabes. ¿Crees que Mack también venga o...?

A Nolan le causó algo de gracia su actitud nerviosa solo por tenerlo cerca, pero no se rio porque el solo mirarlo de reojo le causó un escalofrío. Esos ojos en verdad eran espantosos. Tenían la forma de los ojos de un humano, pero siempre estaban inyectados en sangre y el iris era por completo amarillo, anormal.

S T R A N G E © [Parte 1 y Parte 2]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora