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¡Bienvenidos a la nueva familia Cavalier!

Hay un papá muerto, una mamá muerta y una hija que se esfuerza por no terminar muerta. Cuántas cosas han pasado, ¿eh?


MACK.

—Entonces, ¿a quién vamos a conocer? —preguntó Nolan por... ¿décima vez?

Solté aire por la nariz para reunir paciencia.

Sí, tal vez habíamos dejado nuestra cómoda vida de adolescentes atrás y ya no podíamos pasar el día aplastados en el sofá como cacas, pero que Nolan no tuviese paciencia para nada y que fuese un granito en el culo era algo que no había cambiado en lo absoluto.

Nuestra situación actual era así: estábamos en una de las salas de reuniones de la organización, solo nosotros dos. Había una mesa rectangular con muchas sillas y la pared de vidrios que daba al pasillo reflejaba un Nolan con el cabello un poco más largo, aún muy bohemio, y el cuerpo delgado un poco más tonificado, pero aún alto y con un atractivo exótico; y también mostraba a una Mack igual de extraña que antes, pero muy ojerosa, cansada y seria. 

Había pasado casi una hora de espera, pero ya le había dicho que yo sabía lo mismo que él sobre por qué nos encontrábamos allí: casi nada.

—Que no tengo ni idea, cabeza de pan —repetí.

—Tal vez es el dueño de esta organización —dijo, pensativo—. Porque nunca nos han dicho quién es. ¿Tienes alguna idea de quién es? ¿O es el gobierno y la ONU y eso?

—Podría ser el gobierno —Me encogí de hombros—. Yo qué sé. Pregúntale a tu padre.

—Pero si le pregunto cosas y no me dice casi nada —resopló—. Y con él no puedo hacer teorías, entonces no es divertido.

Bueno, tenía razón. No nos decían mucho. 

Teodorus, el padre de Nolan, y Madelein, la mujer que había venido con él, estaban a cargo de nosotros, eso era todo. 

¿Quién estaba por encima? Ni idea. La organización era inmensa: cientos de pasillos, de salas, de pisos, de ventanales, de ascensores, y muchas personas trabajaban ahí, aunque lo que ya sabíamos era lo más importante: no había que confiar en nadie, ni siquiera en ellos.

De repente, Nolan alzó las cejas y abrió mucho los ojos como si hubiese entendido algo.

—¿Y si es un tipo sentado en una enorme silla tras un enorme escritorio planeando la dominación total del mundo y nuestro control mental para usarnos como armas mortales? —soltó muy rápido, pasmado.

Pestañeé, realmente estupefacta.

—No crees eso en serio, ¿cierto? —fue lo que salió de mi boca.

Nolan se echó a reír. Su risa era contagiosa y perfecta, como siempre, pero yo no me sentía muy animada como para compartirla.

—Nah —aceptó, desechando la idea—. Pero oye, esta nueva vida es como en los Juegos del Hambre o Divergente o Harry Potter... ¿Crees que somos algo así como el sinsajo?

Pronunció "Sinsajo" con tanta emoción que pude jurar que se estaba haciendo la película en su mente con su cara en el cuerpo de Jennifer Lawrence. Fue una imagen muy rara en mi cabeza, como en esos videos de youtube en donde solo pegan la cara y flota sobre el cuerpo.

—Primero, ¿por qué habría dos sinsajos? —argumenté—. Y no, no lo somos porque primero, no somos ni un poco valientes; y segundo, esto no es nada parecido. Este lugar... —Lo dije entredientes—: no me gusta.

S T R A N G E © [Parte 1 y Parte 2]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora