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Nota: me gustaría disculparme porque en el capítulo pasado escribí que el individuo que puede controlar el tiempo era el número cuatro, cuando en realidad es el número tres. Fue un error mío porque he escrito todo esto durante mis malos momentos, pero ya lo corregí en el cap anterior, pero para quienes leyeron "número cuatro", por favor ahora sepan que el individuo que puede controlar el tiempo es "el número tres". ¡Gracias!


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O la cagas o lo recuperas

NOLAN

El área de examinación era una cabina rectangular.

No había mucho espacio, la verdad. Las cosas médicas estaban puestas en un estante de distintas secciones incorporado a la pared, y el resto era una larga camilla junto a un tanque de oxígeno.

En esa camilla se sentó Vyd. Hundió las manos en el espacio entre sus piernas separadas y dejó la cabeza gacha, desanimado, aunque también con un aire serio.

—Me pondré unos guantes por si acaso no vaya a crear una infección... —avisó Nolan al cerrar la puerta tras de sí. Por alguna razón su voz sonó un poquito nerviosa, pero pareció que Vyd estaba muy sumido en sus pensamientos como para notarlo.

Aunque Nolan quiso pensar que de seguro eran ideas suyas.

O... ¿no?

Al tomar el paquete de guantes de una de las secciones del estante, Nolan descubrió que no, no era solo su voz, sino también sus manos las que sí respondían a cierto nerviosismo.

Estaban temblando. No podía negarlo.

Él estaba temblando porque finalmente estaba a solas con Vyd, y eso significaba dos cosas:

Una, que Nolan tendría la oportunidad de analizar sus propios sentimientos para entender qué tan reales y profundos eran.

Dos, que lo que dijera a partir de allí debía ser lo correcto, porque las probabilidades de cagarla eran más altas que las de resolver algo.

Así que, pensando en no cometer errores, a Nolan le costó un poco romper la bolsa y ponerse los guantes, pero lo logró.

Y luego, cuando se volteó hacia Vyd y éste alzó un poco la cabeza gacha (pero sin mirarlo a los ojos para no causarle miedo) Nolan finalmente entendió cuál era la otra cosa que también lo ponía muy nervioso:

El hecho de que el lugar era tan pequeño, porque eso hacía que su posición fuera la de estar parado en el espacio que había entre las piernas abiertas de Vyd.

No era nada libre. Se sentía todo muy apretado. Íntimo. Propicio para acercamientos.

Por supuesto, eso suponía un grandísimo problema.

No, no "grandísimo", sino algo peor: muy riesgoso considerando que Nolan había pasado meses fantaseando con lo del beso y la chispa.

Sumado a la atracción que había sentido al ver a Vyd sin camisa...

Sumado a que estaba conteniendo con muchas fuerzas su lado pícaro e impulsivo que quería volver a experimentar algo tan excitante...

Sí, considerando todo eso, el apretado lugar podía conspirar contra toda su sensatez.

Pero decidió no pensar en ello. Claro que no, porque él tenía un objetivo: decirle la verdad a Vyd.

—Bueno, es obvio que nunca he hecho esto. —Nolan fue sincero tras un necesario carraspeo de garganta. Incluso tenía las manos alzadas como un cirujano a punto de operar—. No sé por dónde empezar, pero supongo que... —Ahí venía lo difícil—: Debo quitarte el pañuelo. ¿Está bien?

S T R A N G E © [Parte 1 y Parte 2]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora