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Lo que logró ser evitado

Y lo que no lo será

NOLAN

Funcionó.

El espantoso presente de las muertes se borró.

El futuro en donde Nolan era asesinado desapareció.

Solo quedó el pasado, listo para ser reescrito.

Ya el número tres no podía cortar la línea y reiniciar todo acabando con la vida de él, porque en ese momento del tiempo en el que Nolan apareció gracias a su orden y a su poder de número uno, el individuo encontraba aún congelado en su celda subterránea, sin capacidad de intervenir en nada.

Y no, demonios no, claro que no iba a sacarlo como ya lo había hecho, porque este Nolan lo sabía todo, y tenía una oportunidad de hacer cada cosa diferente.

Aunque lo primero que sintió al aterrizar de boca en la grama, fue dolor.

Y no, no un poquito de dolor. Un dolor INMENSO, similar a hierro caliente contra su piel, a ardor sobre sus heridas abiertas, a rasgaduras, a golpes contra sus músculos, por lo que, retorciéndose en el suelo, soltó varios quejidos sonoros y un semi grito con los dientes apretados.

—¡Ahhh, por la injusta madre que me...! —ni siquiera puedo completar el quejido y el jadeo porque estaba demasiado adolorido.

Aun así, se arqueó hasta quedar de barriga. Ya en esa posición, mareado y tomando aire a bocanadas por la boca, contempló todo:

La noche lucía terrorífica y lóbrega; el cielo denso y sin estrellas, pero las débiles hojas de los árboles del jardín de la mansión Cavalier se balanceaban por el viento nocturno. La blanca niebla también se movía suavemente como humo y nubes a la vez. Se oían algunos grillos. Se sentía frío sobre la piel.

Nada estaba paralizado.

Nada estaba detenido como cuando el individuo número tres lo había pausado todo, incluso cualquier dolor físico.

Que ya el mundo estuviera en movimiento explicaba por qué ahora su cuerpo SÍ estaba reaccionando a todos los golpes y heridas que había sufrido desde entonces.

Que eran, pues... bastantes.

Básicamente estaba apaleado, como para ir directo al hospital.

Pero no había tiempo para hospitales o para puntadas. Con los brazos temblando, los quejidos tratando de ser contenidos y a punto de desplomarse, Nolan logró ponerse en pie.

Solo pensaba: «oh Dios, ¿será posible? ¿He retrocedido al momento correcto?».

En ese caso: ¡yei!

Pero al mismo tiempo: oh no...

Porque si todos estaban vivos, la creación de Jael también...

Sin embargo, con todo lo que había pasado ya no consideraba que ese monstruo fuera lo peor. Así que primero debía comprobar si estaba en donde había deseado estar, por lo que, aun con la brújula desorientada, echó a correr hacia adelante, rumbo a la estructura de la mansión.

¿Que si mientras corría la esperanza de haber podido salvarlos a todos le hacía latir el corazón con frenesí? Sí.

¿Qué si tenía miedo de ver cadáveres otra vez? También.

Porque ambas cosas eran inciertas, pero ya algo era seguro: se enfrentaría a lo que fuera que viniera. Ya no había cobardía dentro de él. Estaba dispuesto a todo.

S T R A N G E © [Parte 1 y Parte 2]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora