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Y...

¿Crees que ese bicho estaría en la cita?

Mack.

—No. Y definitivamente, no.

La respuesta para Dan, por supuesto, salió de Nolan.

Y lo dijo con decisión, con autoridad, como si fuese la única persona en el mundo que supiera lo que era bueno para mí. No era una actitud extraña, porque él siempre había sido sobreprotector (y ya incluso tenía más sentido porque científicamente era mi protector) pero esa negación hacia Dan sí era un poco rara. Ambos nunca se habían llevado muy bien. De hecho, su relación era complicada, pero Dan nos había ayudado. Se suponía que estaba de nuestro lado. ¿O no?

Él tomó aire, porque haber vivido toda su vida con Nolan Cox, lo había entrenado para manejar sus actitudes.

—No tendré la cita contigo, Nolan, así que Mack es la que debe responder —le dijo, muy calmado. Luego me miró a mí, a la espera.

No había intervenido porque mi mente estaba demasiado revuelta y mis ánimos muy poco tolerables. Me costaba tener conversaciones como antes. Me perdía muy fácil en mis pensamientos. Solo tenía a Ax en la mente. De hecho, él era lo único en mi mente las veinticuatro horas del día, agh. Pero aunque me parecía muy estúpida toda la conversación y muy curiosa la reacción de Nolan, ya era momento de tomar una decisión y de hablar.

¿Una cita?

¿Con Dan?

¿Que no me gustaba en lo absoluto?

Recordé que en parte era mi culpa porque yo le había mentido para ayudar a Ax cuando él estuvo rondando la mansión. Le había dicho que me gustaba y lo había besado. Habían sido medidas desesperadas, pero también injustas. Ahí estaban las consecuencias, Mack. ¿Qué pensaba hacer? Ni siquiera podía pensar bien, pero...

En lo que abrí la boca para decir algo, Nolan habló antes:

—Ajá, ¿y crees que ella te va a decir que sí? —replicó en un resoplido absurdo—. Tienes las ilusiones más altas que el nivel de contaminación global.

—Pues no lo sé, por esa razón me estoy arriesgando —admitió Dan con un encogimiento de hombros, y después me miró a mí, como si estuviéramos solo nosotros—: ¿podemos hablar a solas? Hay algunas cosas que quisiera decirte, y Nolan lo está haciendo incómodo.

De nuevo quise decir algo, pero otra vez Nolan se adelantó, dando un paso hacia el frente como dispuesto a defender algo:

—Si esto te parece incómodo, créeme que lo puedo hacer peor. —Y de forma incluso muy inesperada e imponente para mí, me tomó del brazo para apartarme no supe de qué—. No la vas a tocar.

Dan frunció el ceño, desconcertado.

—¿Te parece que la quieto tocar?

—Si la estás invitando a una cita no creo que quieras solo meterla en una caja de cristal para admirarla de lejos —replicó Nolan.

Dan iba a refutar, pero me zafé de Nolan.

—Muy bien, ya —dije, intentando terminar con la extraña riña, solo que ninguno de los dos cooperó:

—Ya para de actuar como si fueras su dueño —se quejó Dan hacia Nolan—. Es muy raro.

Eso, por supuesto, enfadó más a Nolan.

—¡Tú eres el raro! —Lo señaló de forma acusatoria—. ¿Crees que esto se ve normal? ¡Conoces a Mack desde que era pequeña! ¿Que te gustó desde siempre o qué? Porque si es así entonces te voy a denunciar.

S T R A N G E © [Parte 1 y Parte 2]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora