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Nota: quiero disculparme porque en el capítulo anterior cometí un error. Se supone que Mack recoge de nuevo la laptop de su padre y la lleva en la mochila, pero como por problemas de salud mi cabeza no estaba ni sigue muy despierta, se me olvidó añadirlo. ¿Podrían hacer como que esto pasó? Muchas gracias. Espero que les gusten las revelaciones y lo rico del final. Disfruten la lectura.


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¡Por fin alguien nos dice qué demonios es STRANGE!

—¿Has visto al chico como en realidad es? —me preguntó Campbell.

Nolan y yo compartimos una mirada confundida. ¿Cómo en realidad era Ax? ¿Qué rayos decía? ¿No era así como lo veíamos siempre? Empecé a asustarme un poco.

—Supongo que no —fue lo que contesté, y luego carraspeé la garganta—: ¿Cómo es?

—Una criatura...

Según Campbell, todo empezó unos treinta años atrás en un viaje. Los viajeros: un grupo de exploradores pertenecientes a una organización que no tenía registro público o protección gubernamental porque trabajaba en secreto monitoreando manifestaciones inusuales en el planeta. La razón del viaje: investigar una cueva de la que estaba saliendo una cantidad incomprensible de energía oscura.

La energía había lanzado una alerta porque estaba causando caos y desastre. Era la culpable de la muerte progresiva de personas que vivían en el pueblo más cercano. De forma inexplicable también causaba sismos y fallas climáticas en un amplio radio de distancia. Y afectaba negativamente a los animales.

Bajo órdenes estrictas de ser discretos, los viajeros aterrizaron en la zona y entraron a la cueva a investigar. Allí hallaron algo escalofriante: doce mujeres embarazadas.

Se encontraban presas en lo más profundo de la cueva, inconscientes, paralizadas y atrapadas por una masa viscosa que servía de cúpula protectora. Una tripa oscura y extraña salía de sus panzas, a la altura del ombligo, y las conectaba a todas a un enorme bulbo latente que les suministraba algún tipo de alimento.

La orden fue trasladar a las mujeres a las instalaciones de la organización. La siguiente orden, estudiar el caso en secreto.

Bajo esos parámetros empezaron los análisis, muchísimos y de todos los tipos. No se sabía quién había inseminado a las mujeres, ni quién había armado el bulbo alimenticio. Se sospecharon muchas cosas, pero tras los resultados solo algunas fueron claras: los embarazos estaban en el sexto mes de gestación, las mujeres estaban dormidas bajo un coma irreversible, las ecografías a los fetos revelaban normales a unos y monstruosos a otros a nivel físico, y finalmente que el ADN era una mezcla entre lo humano y lo desconocido.

De la forma que se hubieran engendrado esos fetos, no eran completamente humanos.

Por un tiempo se creyó que todo era un error de la naturaleza, alguna anomalía, algún experimento gubernamental, pero no había manera de saberlo. Se intentaron varias cosas para llegar a las respuestas: despertar a las mujeres, hacer preguntas discretas en centros discretos, buscar algún proyecto pasado parecido, pero nada funcionó.

Se necesitó una segunda visita a la cueva para descubrir algo que explicara todo aquello. Tal vez lo habían pasado por alto, pero en una inspección más profunda se descubrió el cadáver de una extraña criatura nunca antes vista. Tenía piernas, brazos, cabeza y todos los sentidos, pero su piel era un tejido de masas deformes y rasgos espeluznantes. ¿De dónde había salido? De algún lugar imposible de ubicar. ¿Desde cuándo había estado ahí? Tal vez desde tiempos que no había forma de calcular. ¿Cómo había muerto? No hubo forma de determinarlo.

S T R A N G E © [Parte 1 y Parte 2]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora