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(... continuación de los recuerdos).


MACK

Muy bien, si para activar la caja se necesitaba al número tres y la sangre fresca del número uno, primero había que evitar a toda costa que estos dos individuos llegaran a ella.

—Necesitamos a un nuevo director en MANTIS, pero uno que nosotros podamos controlar para que nos dé los accesos necesarios —indicó Godric al haberse recuperado un poco. Había pasado a sentarse frente a la celda, por lo que miró a la niña con cierta preocupación, y fue muy sincero—: Controlar a alguien de forma permanente va a quitarte mucha energía, pero creo que podemos trabajar juntos para que seas más fuerte y puedas mantenerlo. Esto será difícil y tomará mucho tiempo.

Claro que sería difícil y ella misma lo sabía.

Pero estaba dispuesta a ayudar.

Unos días después, lograron que una persona muy manipulable se convirtiera en el nuevo director. Era un hombre débil de mente que nunca iba a representar algún peligro para ellos.

Y con él en el puesto, procedieron a cumplir el paso uno:

—Luego debemos sacar al individuo número tres de las instalaciones de MANTIS y trasladarlo a una celda especial —explicó Godric—. No suena muy considerado, pero no es un individuo activo así que podemos aislarlo para que no pueda acceder a la caja, o en todo caso para que no pueda ser encontrado por el número uno.

—Él puede sentirnos —le recordó la niña.

—En realidad, lo que el número uno puede sentir es el latido de sus corazones. Puede sentir a kilómetros de distancia si están vivos. Por esto la celda debe ser diseñada de una forma especial que aisle todo el ruido. Y el número tres debe ser ser puesto en la mayor inactividad posible.

—Casi como muerto —comprendió ella. Internamente no le gustaba la idea.

Godric la tranquilizó:

—Pero no lo estará. Lo único que necesito es que no sea detectado por el número uno, así que lo pondré en inactividad, pero te aseguro que estará vivo.

Tampoco era algo más justo, pero era lo mejor que se podía hacer.

—¿En dónde vas a construir la celda? —quiso saber ella.

—Confío en ti, pero solo por precaución no puedes saberlo.

Aunque no fue demasiado lejos. Godric construyó la celda especial debajo de su propia casa, ya que decidió que él mismo protegería al número tres y a la caja como dos peligrosos recursos a los que nadie debía acceder jamás.

—Luego, con el número tres aislado y protegido, tú y yo empezaremos a trabajar en tus habilidades para que logres quitarle sus poderes al número uno —le indicó a la niña.

El ambiente se tornó algo preocupante e incómodo, como cada vez que se tocaba ese punto.

¿Tal vez porque la idea de traicionar al número uno era muy seria y espantosa?

¿Tal vez porque la niña en el fondo no quería hacerlo?

¿Tal vez porque estaban implícitas las catastróficas consecuencias que eso podía traer?

En gran parte, eso. Se trataba de cruzar límites muy peligrosos. Ella sentía que su naturaleza tenía reglas, y que Godric le estaba pidiendo que las rompiera todas.

—¿Qué pasará con el número uno si hago que abandonen su cuerpo las moléculas que le dan su poder? —preguntó finalmente. Era la duda que más la carcomía.

S T R A N G E © [Parte 1 y Parte 2]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora