39 - Parte 2

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MACK

Nos dimos la ducha muy rápido en el baño de mi habitación.

No había tiempo para divertirnos dentro de ella (aunque ganas no faltaban). Pero ya más bien nos habíamos pasado al... bueno, tener sexo en plena misión.

Pero al salir del baño y volver a la habitación para vestirnos (yo ponerme el uniforme y él su pantalón) sí fue necesario tocar el tema.

—Ax, ¿ese lugar hecho de oscuridad con todos esos hilos... era tu mente? —le pregunté.

La oscuridad de la noche nos rodeaba. Incluso tuve la inquietante impresión de que la luna había sido ocultada por unas nubes turbias, porque ya ni siquiera se veía su resplandor. Todo estaba más oscuro que antes.

Pero bueno, el punto es que éramos solo dos siluetas sin rasgos muy definidos. Por eso no pude ver bien qué expresión puso, solo lo deduje por su tono de voz:

—Sí. —La respuesta fue corta y un poco decaída. De nuevo trajo ese aire de arrepentimiento en él.

—¿Tú me metiste en ella? ¿Cómo llegué allí?

—No. —Negó con la cabeza mientras abrochaba su pantalón. Solo noté que no quería mirarme. ¿Estaba apenado?—. No hice nada. Y no lo sé...

—Bueno, si no fuiste tú, ¿pudo haber sido tu poder? —teoricé, pero de inmediato sentí la necesidad de ordenarlo todo mejor, por lo que me corregí—: Te has quedado ausente varias veces, es como una disociación, y hablas cosas. ¿Lo has notado?

—Sí...

—Y cuando esas disociaciones te suceden, ¿lo que pasa en tu mente es ese caos? ¿También te habla una voz, que es a la que le respondes las cosas que dices?

Ax suspiró, ya vestido. Solo pude ver su rostro de perfil, pero tuve la impresión de que hundió las cejas con cierto desconcierto, como si también hubiera algo que él desconociera.

—Sé que... oigo algo —intentó explicar—, pero cuando quiero dejar de... escuchar lo que me dice, me... pierdo, y no puedo hacer otra cosa, solo oírla.

—La voz te hipnotiza... —reafirmé. Ya lo había sospechado estando allí. Había entendido que trataba de dominarlo—. Si estoy en lo cierto, es la voz la que te hace entrar en la disociación. Pero, ¿qué es lo que quiere que encuentres? Eso era lo que repetía sin parar, que encuentres algo y cumplas tu deber. ¿Sabes qué es?

Ax abrió los labios para responder algo, todavía confundido.

Pero entonces el comunicador sonó en mi oído, y nos interrumpió:

—Mack, ¿me escuchas? —Era la voz de Teodorus, el padre de Nolan. Se oía algo preocupado.

—Sí, ¿sucede algo? —le respondí, temerosa de que anunciara algo malo.

Pero no, era otra cosa:

—¿Qué pasó? Perdí la conexión con tu comunicador y ni los demás ni yo escuchamos nada por un rato a pesar de que traté de hablarte.

Solo pude abrir mucho los ojos y ponerme una mano en la frente, mirando a Ax entre asustada y avergonzada porque, okey, me había olvidado del comunicador en mi oreja.

Olvidado. Por. Completo.

Oh Dios, la calentura fue tan fuerte que ni siquiera recordé que tenía al padre de mi mejor amigo a solo un audio de distancia...

—¿Qué fue lo último que escuchaste? —Casi se me salía el alma del cuerpo.

—Bueno, tus palabras con Dan... —Ahí Teodorus sonó algo incómodo.

S T R A N G E © [Parte 1 y Parte 2]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora