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Mm. Ese latido tal vez siempre fue algo más...


NOLAN

Cuando Nolan salió del laboratorio hacia la superficie, iba siguiendo y pidiéndole a Vyd que por favor lo escuchara, pero se quedó sin palabras por un momento, porque se encontró con que el jardín entero estaba repleto de niebla.

—¿Qué? ¿Qué es esto? —preguntó Nolan, mirando con una confusión nerviosa a su alrededor—. ¿De dónde salió? ¿Cuándo?

Era una niebla densa, muy blanquecina. Impedía ver el cielo y los alrededores, por lo que no se alcanzaba a observar ni siquiera la mansión.

Pero también se extendía sobre el suelo. A todos le llegaba hasta por debajo de las rodillas, e incluso a través de la tela térmica y especial del uniforme se percibía fría, algo espesa.

Además, claro, muy sospechosa.

De hecho, de no haber estado seguros de que habían salido desde las profundidades del laboratorio hacia el jardín, habría sido imposible reconocer en qué lugar se encontraban.

—Esto no estaba cuando bajamos al laboratorio —dijo Gesher con desconfianza. También acaba de salir junto al soldado.

No lo pensó ni un momento y apuntó con su arma hacia la nada. El soldado hizo lo mismo. Así que en segundos ambos estuvieron en esa postura cautelosa y atenta, propia de los agentes entrenados, por si había que defenderse de algo.

Y sí que había que defenderse.

—Definitivamente está aquí —confirmó Vyd de pronto. Su postura también era precavida.

—¿La creación de Jael? ¿Llegó tan rápido?—Nolan arqueó las cejas. Se le puso todo el cuerpo frío de pavor.

—Vino por Ax, pero primero por mí —asintió Vyd, haciendo un escaneo periférico con sus ojos aún enturbiados con ese color azul blanquecino.

Todos los demás también miraron alrededor. El suspenso aumentó. A pesar de que solo se veía la espesura de la niebla, era cierto que se percibía una presencia oculta en ella.

Acechando. Ansiando atacar.

—No, no se va a llevar ni el más pequeño pedazo de ti —dijo Nolan con decisión. Tragó saliva, alzó su arma y la apuntó también—. No permitiré que eso pase.

Mostró una posición firme y valiente, dispuesto a defenderlo.

Aunque en su interior sintió temor por la calma fría, blanca y siniestra de la niebla, que en definitiva estaba ocultando algo, lo cual hizo que sus manos temblaran un poco como las de un novato sosteniendo su primera pistola.

—¿Esta niebla es creada por él? —inquirió Gesher. Sus ojos rasgados atentos a su alrededor. Su dedo listo para apretar el gatillo con la agilidad de la experiencia—. ¿Es peligrosa?

—Solo la usa para jugar con nosotros y confundirnos —respondió Vyd—, así que no se distraigan. Podría estar en cualquier parte y aparecer por cualquier lado.

¿No distraerse? La verdad es que Nolan nunca había estado más alerta como en ese momento.

Sus ojos miraban en todas las direcciones con una rapidez inquieta, esperando que algo saltara de entre la niebla como esos viejos screamers de internet. Estaba seguro de que debía parecer un búho loco, pero es que el ambiente se sentía como estar jugando ese juego: el que parpadea pierde.

S T R A N G E © [Parte 1 y Parte 2]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora